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Las Reformas en la República Islámica

La denuncia de un plan para desmoronar el régimen de Irán

Su eminencia el Aiatul·lah Jameneî, el líder de la Revolución Islámica de Irán, en ocasión de un nuevo aniversario del nacimiento del Imam Hasan Al-‘Askarî -con él sea la paz- y en una audiencia con los sabios islámicos y funcionarios del régimen islámico, luego de exhortar a la totalidad de los responsables del sistema islámico a preservar el temor a Dios, puso al descubierto una enmarañada y calculada conspiración de los enemigos del Islam para desmoronar el régimen de la República Islámica de Irán. Expresó:

            “Las reformas reales forman parte de la identidad de la revolución, sólo que aquello por lo que el enemigo se esfuerza mediante su apoyo y direccionamiento de las reformas que ellos maquinan, en un minucioso plan norteamericano que abarca todos los aspectos, es repetir en este país su experiencia en el desmoronamiento de la Unión de Repúblicas Soviéticas. Por supuesto, la realidad existente en Irán y la perspicacia del pueblo y los responsables del país desbaratarán esa conspiración.”

            Indicando que las reformas conforman tanto una obligación como una realidad, el líder de la revolución islámica añadió:

            “Las reformas forman parte de la esencia e identidad religiosa y revolucionaria  del régimen, y una falta de atención sobre este punto traerá aparejado una progresiva degradación y una injusticia en aumento. Sólo que hay una pregunta fundamental que debe despertar a toda persona dotada de intelecto y hacer pensar a toda persona lúcida, y que es la siguiente: ¿Por qué los arrogantes del mundo, especialmente Norteamérica e Inglaterra, esto es, los patrocinadores principales de cincuenta años de la corrupción, tiranía, represión y miseria de este país en la época de la dinastía Pahleví, ahora patrocinan las “reformas”? ¿y cuál es el motivo por el que los medios de difusión mundial se han centralizado en seguir el tema de los lemas de reformas en Irán?”.

            El líder de la revolución, en respuesta a esta importante y básica pregunta, señaló la experiencia de occidente en el programado desmoronamiento de la Unión de Repúblicas Soviéticas, y añadió:

            “Agrupando las realidades y hechos existentes, y reflexionando en los posicionamientos manifiestos y ocultos, y en lo propagado por los medios de comunicación occidentales, en todo ello hay indicios de la existencia de un complejo plan norteamericano entre las tareas de los enemigos de la nación iraní, que en realidad es una renovación del plan empleado para desmoronar la ex-Unión Soviética. Mediante su impulso a las reformas que pretenden, el régimen de dominación mundial procura reproducir en Irán el proceso de desmoronamiento de la Unión Soviética y concretar sus propósitos hasta ahora frustrados. Sólo que también esta vez ello no llegará a ninguna parte a causa de los profundos y continuos desaciertos de los occidentales en comprender las realidades de Irán.”

            El líder de la revolución, examinando las actividades de EE.UU. y otros países europeos durante el proceso de desmoronamiento de la Unión Soviética, recordó lo siguiente:

            “En ese organizado plan, que fundamentalmente estaba sustentado en la invasión publicitaria y cultural y los factores políticos, los occidentales embaucaron a los “reformistas” que ellos tenían en mente mediante su direccionamiento, guía y estimulación, y lograron la confianza de los funcionarios soviéticos de ese entonces, eso sumado a la implementación de lemas por así llamarlos “fulminantes”, la fomentación del aumento de los diarios, la libertad de expresión a lo occidental y la difusión de los símbolos culturales occidentales dentro de la URSS, y es así que poco a poco llevaron a cabo su plan y se hicieron del control y supervisión de las reformas haciendo trascender a elementos precipitados en apariencia “reformistas”. Finalmente, a causa de la aceleración que infundieron al proceso de cambios procurado por occidente, en unos cuantos años fue disuelta la superpotencia de oriente.”

            Luego de indicar que el propósito de los occidentales al promover las reformas en Irán es hacer que la sociedad retorne a la dependencia foránea que existía durante la época de los Pahleví, el líder de la revolución procedió a poner en claro las diferencias existentes entre Irán y la ex-Unión Soviética. Puesto que en algunos círculos el presidente Jatami fue comparado con Gorbachov, el Aiatul·lah Jameneî comenzó con este punto:

            “La primera diferencia importante se refiere a las diferencias entre el actual presidente de la República Islámica de Irán y el último presidente de la ex-Unión Soviética. Entre esas diferencias tenemos que el presidente de la República Islámica de Irán es un noble Seiied (esto es, descendiente del Profeta Muhammad –BP-), creyente, apasionado por el Islam y la revolución, ferviente seguidor del desaparecido Imam Jomeini, que cree en el sistema islámico con todo su ser, de forma que incluso algunos occidentales que primeramente en sus sueños lo analizaban de otra manera, ahora dicen que Seiied Jatami también, al igual que el resto de los funcionarios del régimen islámico, es un fundamentalista; y casualmente bien dijeron a este respecto.”

            El Aiatul·lah Jameneî mencionó las diferencias existentes entre el Islam y el marxismo como el segundo factor de fracaso del plan norteamericano para desmoronar el régimen islámico, y recordó lo siguiente:

            “En Irán el Islam es el secreto y símbolo de la identidad, orgullo, pasión y fe de la nación, y el honorable pueblo de Irán está dispuesto a sacrificar a sus más queridos hijos para auxiliar la religión de Dios; mientras que en la ex-Unión Soviética el marxismo no era una creencia de corazón ni siquiera para los mismos miembros del partido comunista.”

            El Líder de la Revolución Islámica estimó que la tercera de las vastas diferencias entre Irán y la ex-Unión Soviética, la conforman las fundamentales disparidades entre el régimen islámico y el régimen comunista, y dijo al respecto:

            “El régimen islámico realmente está apoyado en el pueblo, y entre la nación y los funcionarios del régimen existe un vínculo afectivo y de corazón. Es así que este régimen joven, lleno de vitalidad y flexible, no es comparable en absoluto con la represora dictadura del proletariado y el sistema Stalinista.”

            El Aiatul·lah Jameneî recordó que la unidad del territorio iraní y la unión religiosa e histórica de la nación de Irán posee una solidez y estructura sin igual si tenemos en cuenta las diferentes etnias (persas, turcomanos, baluchíes, árabes, etc.) que conviven en su territorio, en comparación con la unidad artificial y aparente de los territorios que conformaban la Unión de Repúblicas Soviética. Él destacó lo siguiente:

            “Contrariamente a lo supuesto por los occidentales, este factor cumple un papel preponderante en el fracaso del modificado plan para desmoronar la URSS que se pretende aplicar en Irán.”

            A continuación procedió a explicar el insustituible papel del liderazgo religioso en el régimen islámico:

            “A diferencia del régimen de la ex-Unión Soviética, en el régimen islámico el liderazgo no es una persona, sino que es un honor y una realidad tomada de la fe y el afecto del pueblo, de manera que incluso el desaparecido Imam Jomeini estaba preparado para sacrificar todo su ser y su propia reputación para defender la elevada posición del liderazgo religioso en el régimen islámico, y en lo que a mí respecta, en base a este mismo fundamento, estoy preparado para sacrificar mi persona y reputación para proteger el Islam, la revolución y el sistema islámico. En el régimen islámico el líder posee la pesada responsabilidad de resguardar el sistema y la revolución, y donde fuera que perciba que una parte del sistema no armoniza con el Islam y la revolución, debe actuar según lo que es su función; mientras que la ex-Unión Soviética carecía de ello, de otra forma, el plan de occidente para desmoronarla hubiera fracasado.”

            En esta parte de su discurso enfatizó lo siguiente:

            “De esta manera, el conjunto de diferencias básicas existentes entre Irán y la ex-Unión Soviética hacen que el plan norteamericano para desmoronar el régimen islámico de la forma en que lo hicieron con la ex-URSS, no proporcione resultados y esté condenado al fracaso”.

            El Aiatul·lah Jameneî continuó su discurso sobre las reformas reales refiriéndose a la necesidad de definir esas “reformas” y esclarecer en forma precisa y clara los propósitos de las mismas. Agregó:

            “El concepto de “reformas” debe ser completamente definido tanto para los funcionarios como para el pueblo, de forma que, primeramente, no cualquiera pueda propagar las reformas según sus deseos, y en segundo lugar, para que a todos quede en claro qué propósitos de reforma tienen que seguir la nación y la sociedad, y en qué dirección deben marchar.”

            El líder de la revolución expresó satisfacción por el énfasis puesto por el Presidente de la República sobre que las reformas deben ser islámicas y revolucionarias y que el movimiento debe ser para forjar la sociedad basada en los valores humanos representada en “la ciudad del Profeta”, y agregó:

            “A este respecto se deben exponer definiciones más precisas para de esa forma impedir la influencia conciente o inconsciente de modelo foráneos, por lo que para esa tarea un grupo de funcionarios del Estado, el Poder judicial y el Parlamento pueden colaborar entre sí.”

            Aiatul·lah Jameneî aludió al delicado papel que juegan los medios de comunicación y los diarios, en particular en lo relacionado a encauzar o desviar las reformas. Añadió:

            “Este tema no tiene que ver con el de la libertad de expresión, puesto que la libertad forma parte de las más importantes inquietudes de los responsables del régimen islámico, y el hecho de pretender desviar el proceso de reformas, teniendo en cuenta la delicada situación que hoy atraviesa el país, es algo prohibido, y nosotros no podemos permitir que en nombre de la “libertad” que quieren para nosotros nuestros enemigos, se utilice ello para provocar desvíos en las reformas y en el país.”

            Continuando con el tema de la necesidad de reformas, señaló que la Constitución del país es una materialización del Islam y conforma el gran pacto nacional, religioso y revolucionario, y dijo:

            “En la Constitución se ha dejado en claro el gobierno del Islam sobre la totalidad de las normas, es así que en base a una completa atención sobre todos los principios de la Constitución, se debe reguardar la estructura de la misma en forma minuciosa en todos los asuntos y aspectos.”