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En el Nombre de Dios, El Clemente, el
Misericordioso
Este día para mí es
un día muy preciado. Aunque anteriormente había concurrido varias veces durante
el período de mi Presidencia, esta reunión, desde mi punto de vista, cuenta con
una particularidad que la torna inolvidable y agradable en mi memoria. Hace unos
meses atrás, cuando me informaron sobre la realización de esta reunión, percibí
en los hermanos el deseo de que yo disertara o los recibiera, y fue entonces que
aquel mismo momento decidí participar de esta reunión y observar de cerca el
fruto de varios años de esta Universidad.
Esta
Universidad se fundó con muchas esperanzas. Por supuesto, todas las
Universidades del país tomaron gran parte en la Revolución, en el sistema, y en
el avance y progreso del desarrollo de la ciencia y la cultura del país, pero
esta Universidad fue creada y nacida de la Revolución, con el objetivo de poder
poner a disposición de todas las Universidades del país, fuerzas científicas y
de profesorado. Tal vez hoy en día que, por gracia de Dios, en las Universidades
del país los jóvenes creyentes y revolucionarios son numerosos, estas palabras
no tengan mucho sentido para algunos; no obstante, en los primeros años de la
década de los sesenta (del año solar islámico -la primera década tras la
Revolución-) éstas eran muy significativas. En aquéllas épocas, algunos de los
profesores preferían no concurrir a las Universidades y no colaborar con la
Revolución; algunos viajaban al exterior, y otros eran censurados por los mismos
estudiantes, debido a su falta de responsabilidad y dedicación. Sin duda, habían
también algunos que con toda sinceridad servían en las Universidades, pero para
el desarrollo y proliferación de Universidades en el país, se requería tomar una
medida básica, la que resultó en la concreción de esta Universidad.
Hoy en día
observo y veo que por la gracia de Dios hay varios miles de mujeres y hombres
egresados de esta Universidad. Esto para mí es muy agradable y es una
experiencia y recuerdo inolvidable. Queridos hermanos y hermanas, solamente diré
una sola frase respecto a este tema, y esto es que hoy a la generación
intelectual universitaria le cabe una responsabilidad peculiar. Actualmente
vuestro país, vuestra Revolución y vuestro honorable sistema islámico está
atravesando un período en el que todos los que son poseedores de ideas y de
pensamiento deben esforzarse y colaborar para hacer fructificar este sistema.
Hemos dejado atrás períodos muy difíciles, tanto el de la guerra como el
posterior a la misma, el cual también estuvo repleto de problemas y
dificultades.
Hoy atravesamos
un período en el que, mediante el empleo de los recursos de la ciencia y el
conocimiento, y el aprovechamiento del esfuerzo científico, debemos hacer algo
para compensar los rezagamientos impuestos del largo período del despotismo en
este país. Esa época en la que no permitieron que florecieran las capacidades;
no dejaron la oportunidad para que este pueblo exteriorice su genuina y
verdadera identidad, y, por medio de la importación de artículos industriales
-que era el resultado del avance de la ciencia y de la industria en Occidente-,
hicieron que todos los asuntos dependieran de Occidente. Ingresaron a este país
los artículos ideológicos y culturales, y lo primero que lograron fue que la
clase intelectual de este país perdiera la credibilidad respecto a su propio
ser, a su propia cultura, sus propias costumbres y modales, su propia ciencia, y
las florecientes y brillantes capacidades que existían en la generación iraní.
Esta pérdida de la credibilidad dejó sus huellas a lo largo de los años.
Naturalmente,
pasaron años desde el día en que esta idea -la idea de menospreciar al iraní-
ingresó a este país causando que este sentimiento de inferioridad penetrara en
lo profundo de las almas de las clases elegidas de esta sociedad, hasta el día
que Occidente recogió los frutos de tal situación, pero finalmente ellos
tuvieron éxito, y el resultado es este mismo atraso que vosotros podéis observar
en nuestro país. A pesar de toda esta fuente humana, a pesar de todas estas
fuentes materiales, de esta posición geográfica privilegiada con la que
contamos, con ese pasado brillante cultural y científico y con el gran legado
científico que poseemos, nuestra actual situación está mucho más atrasada de la
que debería en los terrenos del conocimiento, industria y diferentes progresos
científicos.
También en
relación a nuestras propias cuestiones históricas, geográficas y literales los
demás investigaron y trabajaron más que nosotros mismos, y esa capacidad
brillante que existe en el iraní, todavía no ha podido resarcir esos
rezagamientos. Por supuesto, de la Revolución a esta parte, un milagro tuvo
lugar, que es el de la “autoestima”. Ese sentimiento de inferioridad ya no
existe, pero hay que trabajar. Los primeros años de la Revolución,
particularmente durante los ocho años de la guerra impuesta, hubo grandes
dificultades. Hoy vuestra responsabilidad es el esfuerzo, y el propósito del
mismo consiste en enaltecer al Islam y tornar independiente al Irán islámico.
Independizad a vuestro país en todo aspecto. Por supuesto, ser independiente no
significa cerrar las puertas del país a lo que podríamos aprovechar de
Occidente. Esto no es lógico, y nadie invoca a ello. A lo largo de la historia
los seres humanos se han beneficiado entre sí, pero existe una diferencia entre
el intercambio de ideas, conocimientos y pertenencias entre dos seres iguales,
del mismo peso y valor, y la mendicidad de forma humillante de un ser a otro, y
la concesión del otro de forma menospreciativa; y esto es lo que de una manera u
otra existía antes de la Revolución.
Se debe elevar
al país hasta el nivel necesario. Esta es la gran responsabilidad de la joven
generación intelectual y profesional de este país, y según mi opinión, vosotros,
hermanos y hermanas que estudiasteis en esta Universidad, soportáis una carga
más pesada a este respecto, y si Dios quiere, también sois los que gozaréis de
los mayores éxitos.
Mi objetivo hoy
más que todo era encontrarme entre vosotros, y no necesariamente estaba en mis
planes desarrollar un tema. Pensaba en poder pasar una hora en vuestra compañía
escuchando vuestras preguntas y respondiéndolas. Si bien eso mismo es para mí
muy agradable y placentero, a pesar de ello se me ocurrió plantear un tema que
es provechoso para la situación actual del país.
Existen
dos puntos en la cuestión del tema de la “libertad”. Hoy, el tema de la
“libertad” es frecuente en la prensa del país y entre los entendidos. Este es un
fenómeno bendito. El que los tópicos básicos y fundamentales de la Revolución se
conviertan en objeto de intercambio de ideas y algunos se vean obligados a
pensar y hablar a su respecto, era lo que esperábamos siempre, y en poca o gran
medida ello se dio respecto a diferentes temas. Ahora es la cuestión de la
libertad la que se plantea. Yo en cierta medida observo lo que se escribe o se
dice al respecto, y de vez en cuando saco provecho de ello. Las opiniones
también son opuestas, esto es, no todos escriben en la misma línea. Existen
diferentes opiniones. En cada una de las partes también hay palabras correctas y
verdaderas, y es buena la continuación de dichas discusiones. Ojalá los
entendidos de nuestro país se estimularan para plantear los temas básicos en la
prensa sacando a ésta de ese estado de bajo contenido, y los convirtieran en
debates que inciten a la gente a la reflexión y orientación. Nosotros siempre
hemos recomendado profundizar en la cultura de la Revolución, y la
profundización exige esos debates.
Uno de
esos dos puntos que quiero señalar es que en el tema del concepto de “libertad”
nosotros debemos servirnos de la “independencia” la cual constituye nuestro otro
lema, es decir, pensemos en forma independiente, y no imitando a otros.
Si en esta
cuestión, que es la base de muchos de nuestros asuntos y progresos, imitamos a
otros y abrimos nuestros ojos solo a la ventanilla que nos deja ver las formas
de pensar occidentales, habremos incurrido en un gran error, y nos esperará un
amargo resultado.
En principio
debo decir que la cuestión de la “libertad” es uno de los tópicos sobre los que
tanto en el Sagrado Corán como en las palabras de los Imames Inmaculados (P), se
ha hecho énfasis reiteradas veces. Es de hacer notar que nuestro propósito al
referirnos a este término no es la libertad absoluta, que no cuenta con
partidarios en ninguna parte del mundo. No creo que exista alguien en el mundo
que exhorte a una libertad absoluta. Tampoco nos referimos a la libertad
espiritual que se plantea en el Islam, en especial entre los niveles elevados de
la teología. La libertad espiritual es algo que aceptan todos aquéllos que creen
en la espiritualidad. Esto no es objeto de aceptación o rechazo.
El
propósito del término aquí es la libertad social. La libertad como un derecho
humano para pensar, expresar, elegir, etc. Este mismo tópico ha sido encomiado
tanto en el Sagrado Corán como en la Tradición. La bendita aleya Nº 157 de la
Sura Al-A’râf expresa: «Los que siguen al Enviado, el Profeta iletrado que
hallarán mencionado en sus propios textos, la Tora y el Evangelio, quien les
ordena el bien y les prohibe lo malo; les hace lícito todo lo bueno y les veda
lo inmundo; les despoja de sus cargas y les libra de las cadenas que les
agobian». Dios especifica que una de las cualidades del Profeta es que libera a
los hombres de las cadenas y las cargas que les agobian, o sea que los libera de
los compromisos impuestos. Este es un concepto extraordinario y extenso. Si
tuvierais en cuenta la situación de las sociedades religiosas y no religiosas de
aquellas épocas sabríais que estas cargas -o sea esos compromisos y pactos
impuestos a los seres humanos- abarcaban muchas creencias falsas y descabelladas
y muchas de las restricciones sociales erróneas que las manos del despotismo, la
tergiversación y la ignorancia habían impuesto sobre la gente. En cuanto a “Aglal”,
cuyo significado es el de cadenas y grilletes, es claro su significado.
El señor George
Jordaq, el autor del famoso libro “La voz de la Justicia” -que habla respecto al
Príncipe de los Creyentes- compara entre dos frases, una emitida por parte del
Príncipe de los Creyentes -las bendiciones y la paz sean con él-, y la otra por
el Segundo Califa ‘Umar. Cierto día se presentaron ante el Califa ‘Umar algunas
personas de entre los gobernadores y funcionarios de su época, y debido a que le
habían presentado anteriormente a ‘Umar un informe en contra de éstos que le
había encolerizado, se dirigió a ellos pronunciando una frase que pasó a ser
famosa: “¿Habéis esclavizado a la gente, siendo que Dios los ha creado libres?”.
Amir-ul Mu’minin pronunció otra frase que se encuentra en Nahy-ul Balagah y que
expresa: “No seas siervo de nadie, puesto que, ciertamente que Dios te ha creado
libre”.
George Jordaq
hace una comparación entre estas dos frases, y llega a la conclusión de que la
pronunciada por Amir-ul Mu’minin es muchas veces más elevada que la del segundo
Califa ‘Umar, puesto que ‘Umar se dirigía a personas en cuyas manos la libertad
no gozaba de garantía alguna, al ser ellos mismos a quienes decía: “Habéis
esclavizado a la gente”, ahora otorgadle su libertad. Esta es una forma de
expresión; otra manera es la que Amir-ul Mu’minin utiliza al dirigirse a la
gente, por lo que en realidad, convierte a las personas misma en garantes de su
propia libertad, al estar esa garantía contenida en la misma sentencia: “No seas
siervo de nadie, puesto que, ciertamente que Dios te ha creado libre”.
En cada una de
estas dos expresiones se esbozan dos particularidades para “libertad” -que por
supuesto, la de Amir-ul Mu’minin también cuenta con la preeminencia y ventaja de
contener la garantía de su aplicación-. Una de esas dos particularidades es que
la “libertad” forma parte de la fitrah o naturaleza del hombre: “Ciertamente que
Dios te ha creado libre”, y es a esto a lo que me voy a referir ahora, haciendo
una comparación entre el pensamiento islámico y el occidental.
Por supuesto,
hoy no deseo desarrollar este tema explayadamente; si es que Dios me da la
oportunidad, Insha’Allah en alguna otra ocasión hablaré respecto al tema de la
libertad, puesto que es mucho lo que se debe decir.
Me he referido
al primer punto, que era pensar independientemente en el asunto.
Entonces,
ya habéis notado que la “libertad social” con el mismo significado que hoy día
se traduce en la cultura política del mundo, tiene una raíz coránica. No existe
ninguna necesidad de que recurramos al liberalismo del siglo XVIII de Europa y
estemos en la búsqueda de lo que dijeron Kant, Juan Stuart Mill y otros.
Nosotros mismos tenemos lógica y cosas por decir. Pronto os diré que aquellas
opiniones, por varios motivos, no pueden servirnos. Consideren al tópico de la
libertad, un tópico islámico. Según mi opinión, existen dos grupos que colaboran
entre sí para presentar este tema como contrario al Islam y algo ajeno a nuestro
país.
Uno de
esos grupos son quienes continuamente citan en sus escritos las palabras de los
filósofos de los últimos tres siglos de Occidente. Fulano dijo esto, y Mengano
aquello. Por supuesto, podemos decir que ellos son los más honestos, los que por
lo menos citan los nombres de esos filósofos; no obstante, también existen
algunos seudo-filósofos de prensa que traen las palabras de los filósofos
franceses, alemanes, y estadounidenses, pero no mencionan sus nombres, y se
atribuyen ello a sí mismos. Pero aún así estos últimos también reproducen y de
alguna forma ayudan a originar el pensamiento sobre que la idea de la libertad y
el concepto de la libertad social es una idea del Occidente y un regalo de su
parte para nosotros.
Otro grupo
más, que colabora con el otro, pero no a sabiendas, son los que, apenas se
plantea el concepto de libertad, se aterrorizan y exclaman : “Ay, se perdió la
religión”. No es así. La religión es el mayor mensajero de la libertad. ¿Por qué
tiene que desaparecer? La libertad correcta y racional es el más importante
regalo de la religión a un pueblo y sociedad. Es debido a la bendición de la
libertad que se desarrollan las ideas y florecen las capacidades y talentos. El
despotismo es contrario al talento. En todo lugar que exista la tiranía no
pueden florecer las capacidades.
El Islam
procura el florecimiento y desarrollo de los seres humanos. Los vastos recursos
humanos deben ser extraídos al igual que las fuentes naturales para poder
desarrollar al mundo. ¿Acaso eso es admisible sin la libertad? ¿Es factible solo
con ordenar y prohibir? Entonces, vemos que esto también es un pensamiento
equivocado.
Estos dos
grupos, a los que podemos denominar los “occidentalizados” y los “precavidos”,
en realidad, sin que ellos se percaten, colaboran entre sí para alejar por
completo el concepto de libertad de los círculos islámicos, siendo que esa no es
la realidad. La libertad es un concepto islámico.
Ciertamente que el Islam otorgó más preponderancia a la libertad social que las
escuelas occidentales. Por supuesto, existen numerosas interpretaciones para el
liberalismo, es decir, que desde que, tras el Renacimiento, este pensamiento se
desarrolló en Francia, en Europa y después en todas partes del mundo, para
culminar luego con la Revolución Francesa, utilizándose seguidamente de una
manera tergiversada en las guerras de independencia de América, creándose la
proclama estadounidense -temas que requieren de muchas ocasiones para poder ser
dilucidados-, (desde que sucedió eso) hasta el día de hoy se han expuesto
decenas de interpretaciones para “liberalismo”. Especialmente en los últimos
tiempos, los ideólogos estadounidenses o elementos pro-estadounidenses están
continuamente escribiendo al respecto.
También
debo deciros que muchos de esos pensadores que incluso no son estadounidenses,
¡escriben al respecto bajo las directivas de organismos estadounidenses! Es
posible que ellos escriban sus libros en Austria, Alemania o Francia, pero se
imprimen en Nueva York, puesto que son a pedido de los EE.UU., y sus orígenes
también encierran objetivos estadounidenses, que esto también por sí mismo
conforma una larga historia. En cambio, la opinión del Islam es en comparación
una visión superior, a pesar de todas esas variadas interpretaciones existentes.
Ellos se
enfrentan a un problema para poder presentar una filosofía para la libertad.
¿Cuál es la filosofía de la libertad? ¿Por qué el ser humano debe ser libre? Es
necesario que se cuente con una argumentación y una raíz filosófica. Se han
dicho varias cosas al respecto: la conveniencia, el bien colectivo, el deleite
colectivo, el deleite individual, y es como máximo: uno de entre los derechos
civiles. Todos estos también son posibles de rebatir, y son ellos mismos los que
los han objetado. Si echáis un vistazo a los escritos respecto al liberalismo de
los últimos años, os percataréis de la cantidad de afirmaciones inútiles e
infructíferas que se han pronunciado, y que más se asemejan a las discusiones al
respecto de las épocas medievales. Éste dijo algo, y aquel otro le respondió.
Nuevamente el primero le refutó. Realmente no es un mal pasatiempos para los
intelectuales del tercer mundo. Uno sea partidario de tal opinión, y otro
seguidor de aquélla; uno acepta el argumento de éste y otro interpreta el
argumento de aquél, y por fin, algún otro presenta la opinión como propia.
Lo máximo a lo
que llegan es que el origen y la filosofía de la libertad es un derecho humano.
El Islam ha dicho algo superior a esto. El Islam -como observasteis en la
narración mencionada- considera a la libertad como una cuestión innata del
hombre. Es verdad, es un derecho, pero uno superior al resto de los derechos, al
igual que lo es el derecho a la vida. De la misma forma que el derecho a la vida
no se puede comparar con el derecho a la vivienda, a elegir, etc., puesto que es
superior a todo eso, y constituye la base de esos otros derechos, asimismo es la
libertad. Esa es la opinión del Islam.
Por supuesto,
existen excepciones. En algunos casos se puede anular este derecho, al igual que
ello puede llegar a ocurrir con el derecho a la vida. Una persona que mata a
alguien, obviamente, debe quitársele la vida en base a la ley del talión.
Alguien corrompe en la Tierra, entonces recibe su merecido. Lo mismo sucede
respecto al derecho de la libertad, pero éstas son solo excepciones. En
consecuencia, es erróneo imaginar que el pensamiento de la libertad social es un
regalo que Occidente nos hizo y que cada vez que deseemos hablar excelentemente
al respecto, seguro debamos citar el libro y el nombre de Fulano que vive en
Occidente. No, se debe pensar independientemente y referirse a las fuentes
propias e islámicas. El hombre puede aprovecharse de los pensamientos de otros
para ampliar sus criterios y encontrar los puntos claros, no para imitar, puesto
que si se entrega a la imitación el daño será grande.
Algo que
hoy observo en esta lucha intelectual y de prensa -que como he indicado
constituye un fenómeno bendito- es que muchos no prestan atención a este
principio. Aquí quiero dejar en claro dos o tres diferencias profundas entre la
“libertad” desde el punto de vista de la lógica islámica y la “libertad” desde
la lógica occidental. Como ya he señalado, el liberalismo es una síntesis de
todas las opiniones y tendencias que existen en dicha escuela, y es posible que
algunas de ellas presenten algunas diferencias entre sí.
En la
escuela occidental del liberalismo, la libertad del hombre carece de una verdad
llamada Religión y Dios, es por ello que no consideran su filosofía como un “don
de Dios”. Ninguno de ellos sostiene que la libertad es otorgada por Dios a los
seres humanos, y buscan un origen filosófico para ello. En el Islam la
“libertad” tiene un origen divino, y ello constituye una diferencia fundamental,
y es la raíz de muchas de las otras diferencias.
Según la
lógica islámica, marchar en contra de la libertad es marchar en contra de un
fenómeno divino, lo cual crea en la persona un deber religioso. En cambio en
Occidente no es así.
Ello
significa que, según el pensamiento liberal occidental, las luchas sociales que
se realizan en el mundo en pro de la libertad, carecen de lógica alguna. Una de
las cosas que se dicen es que la raíz de la “libertad social” está en el “bien
común”, o el “bien de la mayoría”. Entonces cabe la pregunta ¿por qué yo debo ir
a morir por el “bien de la mayoría”? Esto carece de lógica. Por supuesto que la
emociones momentáneas y pasajeras conducen a muchos a los campos de batalla,
pero en cualquier momento que uno de aquellos luchadores que haya combatido bajo
tales pensamientos -si es que realmente se diera alguna lucha bajo tales
pensamientos- se aleje de la agitación del campo de batalla, vacilará: ¿Por qué
debo ir yo a morir?
En cambio
en el pensamiento islámico no es así, luchar en pro de la libertad es un deber,
puesto que es luchar por un asunto divino. De la misma forma que cuando veis que
están a punto de quitar la vida de alguien tenéis la responsabilidad de ir a
ayudarle al constituir ello un deber religioso cuya no realización conforma un
pecado, asimismo ocurre en el caso de la libertad: debéis ir, puesto que
conforma un deber religioso.
De esta
diferencia básica se desprenden otras. Una de ellas es que, puesto que en el
liberalismo occidental la verdad y los valores éticos son relativos, la libertad
no tiene límites. ¿Por qué esto es así? Porque usted, que cree en una serie de
valores éticos, no tiene derecho de reprochar a quien pisotee esos valores, ya
que es posible que tal persona no crea en ellos. Entonces, la libertad no tiene
ningún límite. Es decir, desde el aspecto espiritual y ético no hay ningún
límite, y lógicamente la libertad es ilimitada, puesto que no existe una verdad
estable al conformar la verdad y los valores éticos algo relativo.
La
“libertad” en el Islam no es así. En el Islam existen valores categóricos y
firmes. Existe una Verdad y se debe marchar en dirección a la misma la cual
conforma y origina los valores y constituye la perfección. Por lo tanto, la
“libertad” se encuentra limitada por tales valores.
La
cuestión de cómo debemos discernir e inferir tales valores constituye otro tema.
Posiblemente algunos elijan caminos erróneos para entender estos valores y otros
lleguen correctamente. Esto no tiene que ver con nuestro tema.
Esta misma
libertad social que tanto valor tiene en el Islam, se vuelve perjudicial si es
utilizada para malograr los valiosos frutos espirituales o materiales de un
pueblo, al igual que la vida del propio ser humano. “Quien mata a una persona
sin que ésta haya matado a alguien o haya corrompido en la Tierra... es como si
hubiera matado a toda la humanidad”. En la lógica coránica “quien asesina a una
persona es como si hubiera asesinado a toda la humanidad”, y éste es un concepto
extraordinario. Esto se debe a que se han violado los límites de la humanidad,
si bien no obstante ello tiene su excepción, que es: “salvo que haya matado o
corrompido en la Tierra”. Observad de qué forma los valores y verdades firmes y
categóricas limitan a esta libertad, tal como limitan el derecho a la vida.
Otra
diferencia es que en Occidente los intereses materiales constituyen los límites
de la libertad. En principio han establecido límites para las libertades
sociales e individuales, y éste es uno de ellos. Cuando los intereses materiales
están en peligro limitan la libertad. Entre los intereses materiales, se
encuentran la dignidad de estos países y su dominio científico. Como sabemos, la
enseñanza y la educación es uno de esos tópicos donde la libertad constituye uno
de los más incuestionables derechos de los seres humanos. Los seres humanos
tienen derecho a aprender: No obstante esta misma libertad está limitada a las
grandes universidades del mundo occidental, puesto que está prohibido trasladar
la tecnología avanzada o High Tec como ellos la llaman. El traslado de
tecnología hacia algunos países está prohibido. ¿Por qué? Porque si se
trasladase habrá salido del monopolio de ese poder, y tal poder y dominio
material no continuará. Allí la libertad encuentra límites. O sea que el
profesor no puede, en un supuesto caso, enseñar un secreto científico a un
alumno tercermundista, un alumno iraní o un estudiante chino.
La
libertad de trasladar la información y las noticias corre la misma suerte. Hoy
día existe tanto escándalo a favor de la libertad de la información y de la
prensa: ¡Permitid que la gente esté informada! ¡Dejad que la gente sepa! La
propagación de la libertad en Occidente tiene como lema lo mencionado. Sin
embargo todos sabemos que en el ataque de Estados Unidos a Irak durante la
presidencia de Bush, por una semana o más, todas las informaciones se censuraron
formalmente. Además se jactaban de ello y dijeron que ningún periodista tenía
derecho a tomar una foto o comunicar una noticia de ese ataque. Es verdad que
todos sabían que el ataque había sido concretado, pero nadie conocía sus
pormenores, ya que alegaban que divulgar la noticia ponía en peligro la
seguridad militar. Entonces la seguridad militar limita la libertad, y eso
implica otro límite material.
La
consolidación de las bases de este gobierno conforma otro límite. Hace cuatro o
cinco años atrás surgió un grupo en los Estados Unidos, del cual todos han sido
informados a través de los diarios. Naturalmente en ese momento yo me había
informado de todos los detalles del caso. Este grupo, con una tendencia
religiosa particular, tomó medidas contrarias al gobierno actual de Estados
Unidos -época de este mismo Clinton-. El gobierno tomó algunas medidas militares
y de seguridad que no surtieron efecto. Entonces bloquearon la casa donde
estaban reunidos y la quemaron. Cerca de ochenta personas murieron incineradas,
luego divulgaron las fotos y todo el mundo observó ello. Entre ellos habían
mujeres y niños. Posiblemente no había entre ellos ni un militar. Observad cómo
la libertad de vivir, la libertad religiosa, la libertad de opinión y lucha
política se limitan de tal forma. Entonces, la libertad en el materialista mundo
occidental también tiene límites, sólo que son de tipo material.
Los
valores éticos allí no representan un obstáculo frente a la libertad. Como un
ejemplo el movimiento homosexual en Estados Unidos es uno de los movimientos mas
extendidos, a tal punto que se jactan de ello, realizan manifestaciones
callejeras, publican sus fotos en las revistas y sin ninguna reserva mencionan
que tal comerciante o tal personaje político pertenece a ese movimiento. Nadie
siente vergüenza ni desmiente la noticia. Peor aún, algunas de las personas que
se oponen a tal movimiento son objeto de duros ataques de parte de algunas
publicaciones y diarios a causa de ¡oponerse al movimiento de los homosexuales!
Queda claro que el valor ético no limita su libertad en absoluto.
El
siguiente ejemplo pertenece a los países europeos: por ejemplo las propagandas a
favor del Fascismo limitan la libertad de expresión -y ello es una cuestión
material y gubernamental-, pero a las propagandas a favor de la cultura del
nudismo -que por sí mismo es otro movimiento- no las limitan.
En cambio
en el Islam existen los límites éticos y espirituales además de los límites
materiales. Por supuesto, si alguien toma una medida contraria a los intereses
del país se limita su libertad -y eso es algo lógico-, pero también hay límites
espirituales. No hay ningún problema si alguien tiene una creencia extraviada.
Con esto queremos decir que si bien ante Dios y los creyentes eso es un defecto,
el gobierno no tiene ninguna responsabilidad frente a él. En la sociedad
islámica existen judíos, cristianos y seguidores de otras religiones, como
sucede en la actualidad en nuestro país y como los hubieron en los comienzos del
Islam. Pero si de pronto un individuo con una ideología corrupta trata de
extraviar a personas indefensas, aquí aparece el límite. Aquí la libertad se
limita desde la perspectiva islámica. Lo mismo ocurre si es que algunos desean
divulgar la corrupción en sus aspectos político, sexual, o intelectual, o si
esos seudo-filósofos que se encuentran por aquí y por allá quieren escribir un
artículo en contra de que los jóvenes realicen estudios superiores, lo cual es
muy posible que surta efecto en algunos jóvenes perezosos.
La
libertad no es mentir. No es la divulgación de rumores. No es asustar a la
gente. Yo tengo una crítica y es que: ¿Por qué en el terreno de las cuestiones
relacionadas a la libertad no se recurre a los temas y fuentes islámicos? En el
Corán, en la aleya sesenta de la Sura “Los Confederados” se expresa: «Si los
hipócritas, los que albergan la duda en sus corazones y los sediciosos de Medina
no se abstienen, te ordenaremos combatirles». Los sediciosos están citados junto
a los hipócritas y los enfermos del corazón. Los sediciosos son aquéllos que
continuamente atemorizan a la gente. En una sociedad islámica recién fundada,
con tantos enemigos, todos deben estar anímicamente preparados para defender al
país y a este majestuoso sistema humano y popular. En tal circunstancia si un
grupo -al igual que la lepra- ataca a la gente y debilita sus ánimos, son
llamados Muryifun (sediciosos) en idioma coránico. El Corán dice que si ellos no
se abstienen de lo que están haciendo «Te ordenaremos combatirles». Esto es un
límite para la libertad. Por lo tanto, la libertad en la lógica del Islam
representa otra diferencia, y ello es que tiene límites espirituales.
Otra
diferencia está en que la libertad en el pensamiento del liberalismo occidental
contradice el principio de “Taklif”” o deber religioso, puesto que libertad
-para ellos- significa también estar libre de responsabilidad. Pero en la
perspectiva islámica el Taklif es la otra cara de la moneda de la “libertad”.
Básicamente, los hombres son libres por el hecho de que tienen
responsabilidades; de lo contrario no habría necesidad de la libertad. En ese
caso se asemejarían a los ángeles.
Como dice
Moulaví: Nos ha llegado en el dicho que el Creador Majestuoso ha creado a los
seres en tres tipos. Un grupo es todo intelecto, conocimiento y generosidad. Ese
es el ángel que no conoce más que la prosternación.
El ser
humano tiene la particularidad de que es un conjunto de aspiraciones e instintos
antagónicos, y tiene el deber de atravesar el camino hacia la perfección por
medio de todas esas aspiraciones.
Se le ha
otorgado libertad para poder atravesar este sendero. Esa libertad, con todo su
valor, existe para alcanzar la perfección, de la misma forma que la propia vida
del hombre existe para llegar a la misma: «No he creado a los genios y a los
seres humanos sino para que me adoren». La adoración representa uno de los más
elevados estadios, y la libertad es una introducción para alcanzar la misma.
En
Occidente han negado el principio de Taklif a tal punto que no solo rechazan
los pensamientos religiosos, sino también los no-religiosos en cuyo seno existe
taklif, obligaciones y prohibiciones, y lo que se debe o no hacer. Ahora mismo
los escritores liberales estadounidenses y sus acólitos, así como aquéllos que
les siguen y que se encuentran en otras naciones, entre las que lamentablemente
está la nuestra, dicen: “El pensamiento libre occidental se opone al principio
de “dictaminar lo que se debe o no hacer” y a la ideología en sí”.
En cambio
el Islam es todo lo contrario. El Islam considera que la libertad se encuentra
junto al deber y la responsabilidad, de forma que el hombre pueda con dicha
libertad realizar correctamente sus deberes, grandes obras, grandes elecciones,
y alcanzar así la perfección.
De acuerdo
a esto, mi primera recomendación a todos quienes escriben y debaten, es que
traten de pensar independientemente al respecto. Mi segunda recomendación es que
no se abuse de la libertad. Algunos reiteradas veces dicen: ”Las libertades de
prensa recién conseguidas”. Según mi opinión esto es irreal y se origina de las
propagandas de las radios extranjeras. Es verdad que ahora hay algunos que en
los diarios y revistas escriben cosas que antes no lo hacían, y que algunos
otros escriben desde antes lo mismo. En los últimos años muchas veces hemos sido
testigos de que en la prensa se escribía en contra del presidente, y otros
hombres de gobierno, en contra de algunos tópicos genuinamente islámicos, y
nadie les objetaba. Les podría recordar algunos casos si esta reunión no se
hubiera prolongado ya lo suficiente. Hace unos casi siete años atrás yo planteé
el tema de “la invasión cultural” que originó debates. En ese mismo tiempo
formaron una mesa redonda en la televisión para tratar el tema. Tres o cuatro
personas se opusieron a mi planteo sin que nadie objetara y una persona lo
defendió. Otros también negaron eso en forma concluyente diciendo: “¡No señor!
¡Eso no es más que imaginación! ¡Eso es falso!”.
Sí,
naturalmente existían algunas personas que por sus impuras trayectorias y por
sus manos manchadas temían entrar en el campo del debate y expresarse, aunque si
lo hubieran hecho nadie les hubiera limitado. El temor partía de ellos mismos ya
que anteriormente no habían procedido correctamente. Todos conocían sus rencores
hacia la Revolución, su líder y el pensamiento islámico en sí. Ellos no se
atrevían a entrar en escena. No obstante luego de las elecciones presidenciales,
basándose en una errónea interpretación de las mismas, se atrevieron. Ese falso
análisis era lo siguiente: ¡Ellos imaginaron que tres millones de personas
votaron en contra del sistema islámico! Se pusieron contentos. Mientras que en
realidad el pueblo votó para consolidar su sistema. Es un honor para la
República Islámica que tras transcurrir dieciocho años desde la victoria de la
Revolución Islámica, treinta millones de personas con una población de treinta y
dos millones con derecho a votar, se presentaran a votar en una elección, lo
cual constituye aproximadamente el noventa por ciento de ellos. Ellos han
presentado un punto fuerte del sistema como un punto débil.
Evidentemente las radios extranjeras en los primeros días de las elecciones
vociferaban para dar línea y guiar hacia sus objetivos a quienes estaban
dispuestos a tal desvío y equivocación.
Estos
pobres han creído en ellos o se engañaron a sí mismos diciendo: “Ya que en el
país existen treinta millones de opositores, entonces salgamos a hablar”. Ahora
se atreven y se expresan, mientras que la situación aquí no ha cambiado,
libremente pueden expresar, y en cualquier momento que cometan una infracción la
ley los persigue. He oído que algunos hombres del gobierno dicen a la prensa:
“¡No uséis mucho las libertades para que el principio de la libertad no corra
peligro!”. ¿Qué frase es ésta? La libertad, cuanto más se la use, mejor; sólo
que no se debe exceder los límites.
Cuanto más
los individuos usen ese don de Dios que es la Libertad, el sistema islámico
habrá alcanzado mejor sus objetivos. Nuestra continua crítica a los autores era:
“¿Por qué no escriben, no investigan, no analizan?”.
Se deben
observar los límites correctos. Estos límites no son los que un gobierno o un
sistema impongan para sus propios intereses. Si en otros gobiernos el asunto es
de esta forma, el gobierno de la República Islámica no es así. El sistema de la
República Islámica está basado en la justicia. Es decir, si el líder pierde su
condición de justo, automáticamente pierde su liderazgo. En este sistema no
tiene sentido que se establezcan límites por los intereses de un grupo, o por
las perspectivas particulares del gobierno. Los límites son los islámicos. Lo
mismos que se desprenden del Corán, la tradición islámica y de una correcta
concepción de la religión. Éstos tienen que ser acatados. Si hay infracciones es
responsabilidad de todos los funcionarios del gobierno concretar medidas legales
en contra de ellas, entre los que se cuentan los funcionarios del poder
judicial, el poder ejecutivo, el ministerio de orientación islámica y todos los
demás. Si ellos no cumplen su responsabilidad habrán cometido un pecado. Ellos
deben acatar eso dentro de los límites de ese mismo brillante principio de la
libertad -entre los cuales naturalmente existen excepciones- y esta libertad
debe ser utilizada.
En
conclusión les digo que el tópico de la libertad es un tópico islámico, así que
pensemos a su respecto islámicamente y creamos en sus resultados en su condición
de acto islámico y un deber religioso. Valoremos lo que, por la gracia de Dios,
existe en la sociedad y aprovechemos estas oportunidades lo mejor que podamos.
Los poseedores de pensamiento e ideas deben esforzarse. Por supuesto, existen
algunos temas que deben ser planteados en los marcos especializados, y que deben
ser tratados en las escuelas, las universidades y la prensa especializada. Otros
no son así, y el común de la gente puede aprovecharse de los mismos. Así también
hay temas que necesariamente deben ser planteados.
Espero,
Insha’Allah, que Dios Altísimo nos otorgue éxito para poder presenciar lo más
posible aquello que lleve a florecer a este sistema, y el éxito y bienestar
creciente del noble, querido y gran pueblo iraní.
Vosotros
queridos universitarios, en especial los mas jóvenes, a quienes pertenecen el
futuro y las esperanzas, jugaréis un rol efectivo en estas victorias y
florecimientos. Uas-salamu ‘alaikum ua rahmatul·lahi ua barakatuhu.
Traducción : Zohre Rabbani - Centro Cultural Zaqalain - Qom - Iran.