Ola de ataques en Irak |
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El administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer advirtió este
domingo, que la recuperación económica del país se está viendo
afectada por los contínuos ataques que se intensificaron este fin de
semana.
Sus declaraciones fueron hechas, mientras un equipo de ingenieros luchaba por contener el escape de agua de una red troncal al norte de Bagdad dañada en un aparente atentado.Mientras tanto, continuaban también las reparaciones de un oleoducto que quedó fuera de servicio como consecuencia de una bomba que explotó en Baiji, cerca de la ciudad norteña de Tikirt, el pasado viernes.Bremer expresó que posiblemente haya que esperar un mes hasta que el petróleo pueda a volver a circular por las tuberías, con pérdidas estimadas en unos siete millones de dólares por día.Washington acusa a los partidarios de Saddam Hussein y a otros grupos militantes extranjeros por lo que califica de actos de sabotaje a la infraestructura del país y ataques a las fuerzas de ocupación. Muertos Este domingo la fuerza internacional de estabilización organizada por EE.UU. en Irak, registró una nueva víctima.Esta vez se trató de un soldado danés, quien murió durante un intercambio de disparos al detener a un camión en Basora, la segunda ciudad en importancia del país. En el incidente perdieron la vida dos iraquíes. Mientras tanto, otros dos soldados estadounidenses resultaron heridos cuando abandonaban un restaurante en Bagdad. En las afueras de la capital iraquí, la prisión de Abu Gharib fue objeto de un ataque con disparos de morteros, durante el cual seis internos iraquíes murieron y otros 59 resultaron heridos.Se trata de uno de los establecimientos carcelarios más grandes del Medio Oriente y que fuera usado durante el régimen de Saddam Hussein para alojar a presos políticos.En la actualidad, están internados allí, unos 500 prisioneros, una mezcla de acusados por saqueos, delitos comunes y sospechosos de apoyar al gobernante derrocado durante la guerra.
Una brigada formada por 1.300 soldados españoles y 1.200 latinoamericanos deberá estar desplegada y operativa a partir del 1º de septiembre en las provincias de Al-Qadisiya y Najaf, situadas al sur de Bagdad, y habitadas por una mayoría de chiítas, y así poder sustituir a los infantes de marina de la Primera Fuerza Expedicionaria. El principal problema con que se van a encontrar los soldados será un sol plomizo que revienta la cabeza hasta el mareo. El termómetro alcanzó el sábado los 53º centígrados a la sombra y ha superado los 50º durante toda la semana pasada. De la guerra, si todo sigue igual como en los últimos cinco meses, es posible que vean poco. Desde la caída del régimen de Sadam Hussein, no ha habido un solo incidente destacable, salvo el de un soldado herido por una bala perdida disparada al aire por los eufóricos habitantes que celebraban la muerte de los dos hijos varones del ex líder iraquí. Como si se tratase de un aviso publicitario, un infante de marina que patrulla -pistola en mano- el centro afirma: "Es uno de los mejores destinos posibles en el convulsionado Irak". Los primeros 500 soldados españoles, que forman el cuartel general, la unidad logística y de despliegue y varias secciones de seguridad, comenzaron a llegar el 30 de julio procedentes de Kuwait, donde pasaron un período de una semana de aclimatación. Otros 915 soldados españoles se trasladaron a la zona entre el 9 y el 14 de agosto mientras las tropas latinoamericanas (415 hondureños, 370 salvadoreños, 300 dominicanos y 110 nicaragüenses) recibieron entrenamiento militar durante una semana en el noreste de España (Gerona). El general Alfredo Cardona, jefe de esta brigada llamada Plus Ultra, afirmó al llegar a Diwaniya, capital de Al-Quadisiya, que "su unidad tiene que ser completamente operativa el 1º de septiembre aunque todavía no está decidido qué tipo concreto de misión vamos a realizar". ¿Ocupación o liberación? El contingente, que permanecerá en Irak hasta diciembre, está integrado en una división multinacional, dirigida por el general polaco Andrezj Tyszkiewicz, y formada por soldados de 16 países, algunos tan exóticos como Mongolia, Letonia o Estonia.
¿Son fuerzas de ocupación o de liberación? En la sede del partido islámico Al Dawaa al Islamiya (Partido del Llamamiento Islámico) de Diwaniya, su responsable provincial Sayed Muhsen, de 43 años, asegura que "nosotros hubiésemos preferido una fuerza militar bajo bandera de Naciones Unidas". Pero matiza con rapidez: "Si los nuevos soldados vienen con el objetivo de mejorar el nivel de vida de los ciudadanos y la seguridad pública colaboraremos con ellos. Si, en cambio, van a trabajar por su propio interés, tendrán serios problemas con nosotros". Al-Dawaa lideró la rebelión chiíta de marzo de 1991 que comenzó en Diwaniya y que fue brutalmente reprimida por Sadam Hussein ante la pasividad de Estados Unidos. "Hay listas de 8.000 desaparecidos. Los estadounidenses hablan de los horrores de Sadam Hussein pero no nos ayudan a perseguir a los culpables", afirma Abdul Reda Al Akani, responsable de la Asociación de Ex Prisioneros Políticos. La principal ventaja de la nueva brigada es que no participó en la ocupación de las provincias por la fuerza ni disparó contra su población como hicieron los infantes de marina a finales de marzo. "Necesitamos que garanticen la seguridad hasta que se establezca un gobierno iraquí elegido por el pueblo", opina el imán Musa Iben Yafer, un hombre muy moderado que administra la mezquita más importante de Diwaniya, y que tiene claro que los estadounidenses son una "fuerza de liberación". Un oficial español que llegó hace un mes en una avanzadilla afirma que "la actitud de los estadounidenses de primero disparar y después preguntar ha dejado un resquemor entre la población, lo que nos va obligar a restablecer las relaciones". Mundo complejo Según algunas informaciones, unos 300 civiles iraquíes han muerto desde el 1º de mayo, cuando se decretó el cese de las hostilidades, por disparos realizados por soldados de Estados Unidos en los puestos de control o los asaltos de las casas. En ese mismo periodo 53 soldados han muerto en emboscadas con armas ligeras.
El mundo chiíta es complejo y peligroso cuando empieza a bullir su inconformismo histórico pero no es monolítico ni en costumbres ni en percepciones políticas. Hay chiítas religiosos pero también los hay laicos y comunistas. Hay radicales y moderados. Hay chiítas muy politizados y apolíticos. Pero hay algo que une a todos los chiítas iraquíes: su enfrentamiento frontal con el régimen de Sadam Hussein. Por eso celebraron la invasión que ponía fin a un largo suplicio. Las ciudades chiítas están organizadas por consejos de gobierno cuyos componentes son miembros destacados de los sectores profesionales y de la clase media, pero la influencia de las escuelas religiosas es notable. La institución clave para entender este orden estricto que se percibe en las ciudades chiítas es Al Hausa o el Seminario, la escuela teológica de Nayaf, ciudad santa del chiísmo, donde estudió el ayatolá Jomeini. Son ellos los que deciden quiénes son los ciudadanos preparados para asumir puestos de responsabilidad. Es como si los imanes movieran los hilos de la política en la sombra mientras los notables intentan dar una imagen de moderación política y modernidad. |
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