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Alocución de Su Excelencia Ayatollah Seied Ali Jamenei
en la ceremonia de apertura de la conferencia internacional en apoyo a la Intifada Palestina.

  

Origen: Wilayah.org (The office of Ayatullah alUdhma Khamenei-Qom)Traducción www.musulmanesandaluces.org

Señores presidentes y honorables representantes de los países islámicos, guías y grupos combatientes de la primera línea de la defensa islámica, estimados invitados y honorables participantes. Les doy la bienvenida a todos e imploro la Rahma y la ayuda de Allah para todos vosotros y para mi.

 La decisión tomada para organizar esta conferencia es un hecho beneficioso y tendrá ‘insha Allah, efectos positivos y constructivos para la movilización de las comunidades islámicas con el fin de apoyar la salvación del pueblo musulmán palestino.

    Este tipo de conferencias prueban que, efectivamente, la causa Palestina es una causa islámica e incumbe al mundo musulmán y que la ocupación de ese país ha sido uno de los elementos de los complots satánicos de las potencias hegemónicas, a saber, Gran Bretaña en el pasado, y los Estados Unidos de América en la actualidad, con el propósito de debilitar al mundo islámico y crear divergencias en su seno.

      Los enemigos del Islam han intentado en todos los tiempos crear divisiones étnicas y obstáculos contra la unión de los musulmanes con la intención de reprimirles. Al comienzo de la ocupación de Palestina los dirigentes islámicos, combatientes, como por ejemplo Shaij Ezzedine Hassam y Hadj Amin al-Husseyn, han llamado a los musulmanes a la salvación de Palestina, y el gran Guía del Islam, el difunto Muhammad Husseyn al-Kashif ul-Ghita lanzó la orden de Yihad contra los sionistas. Pero desgraciadamente el aspecto islámico de la lucha se ha debilitado gradualmente y su aspecto étnico se ha reforzado.

        La victoria de la Revolución Islámica en Irán, bajo la égida del Imâm Jomeini, hombre sabio de la familia del Profeta (s.), ha desempeñado un papel importante en el desarrollo islámico en el mundo entero, sobre todo en los países de la región.

    La victoria de los musulmanes en una confrontación, en apariencia desigual, sobre los enemigos del Islam al sur del Líbano, constituye un signo más de la justicia y lo bien fundado de las reivindicaciones islámicas y prueba que si los musulmanes confían en la promesa de Allah y luchan por su causa, tienen la victoria garantizada.

    Sin ninguna duda, la brillante victoria de la resistencia islámica al sur del Líbano, por un lado, y el escandaloso fracaso de los planes de conciliación, por otro, se cuentan entre las edificantes lecciones de la región, e impulsan a los musulmanes palestinos a recurrir una vez más a la Intifada.

    Pero, esta vez, las voces de reconciliación no han tenido efecto sobre la valiente resistencia palestina. Tanto en el interior como en su entorno regional, ellos están decididos, si Allah quiere dirigir su combate, a luchar hasta la victoria.

        La primera Intifada fue interrumpida bajo la influencia de sugerencias realizadas por los sionistas y sus protectores con el compromisos de obtener ventajas en las reivindicaciones palestinas por medios pacíficos, la intervención de mediadores y la presión americana y occidental.

        Sin embargo los diez años transcurridos han mostrado que lo que se había prometido a los negociadores palestinos no era más que un espejismo y han mostrado que las intenciones de los protectores de los sionistas tenían como objetivo salvar la situación.

        La ocupación por la fuerza, el expansionismo y la salvaje violencia ejercida en la actualidad por Israel eran previsibles para las mentes clarividentes de todas las comunidades islámicas.

    Desde la formación del estado de Israel, este régimen opresor e ilegítimo ha violado de forma constante los derechos legítimos de los palestinos. Algunos gobiernos occidentales, particularmente los Estados Unidos, han justificado e impulsado este hecho e incluso las organizaciones internacionales han intentado igualmente legitimar la identidad y las agresiones de este régimen para justificar sus fechorías.

        La tierra de Palestina y de Bayt al Muqaddas(Jerusalem) han sido siempre codiciadas por las potencias occidentales. Las guerras impuestas a los musulmanes por las cruzadas constituyen la prueba hiriente de su codicia por estas sagradas tierras. Los Comandantes en jefe de los ejércitos Aliados declararon tras la derrota Otomana y su entrada en Bayt al-Muqaddas “Por fin las cruzadas han alcanzado su objetivo”.

    La ocupación de esta tierra ha sido realizada sobre la base de un plan común y complejo, con el objeto de contrarrestar la unión de los musulmanes y de impedir la instauración de gobiernos islámicos estables. Existen pruebas que demuestran la relación intima entre los nazis alemanes y los sionistas, y que la presentación al mundo de estadísticas exageradas sobre la persecución a los judíos no ha sido más que un modo de obtener la compasión de la opinión pública y de facilitar la ocupación de Palestina, justificando los crímenes de los sionistas.  Existen pruebas que demuestran que extremistas de derecha , no judíos, de la Europa del este, han sido “trasplantados” a Palestina como judíos,  con el supuesto objetivo de proteger a las supervivientes victimas del racismo. De esta forma un gobierno enemigo del Islam se ha instalado en el corazón del mundo islámico para establecer una ruptura entre el este y el oeste del Islam.

 

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