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Por Seied ‘Alî Jamenei

En nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso
Innâ lil·lah ua innâ ilahi râyi‘ûn
«Ciertamente que somos de Al-lâh y a Él retornaremos».
La mano criminal y vil de los mercenarios del imperialismo, ha provocado una gran tragedia y ha despojado al pueblo de Irak de una preciada personalidad que se contaba como una sólida y firme trinchera ante los ocupacionistas de Irak, y esa trinchera fue destruida.
Hoy, en los lindes del santuario celestial del señor de los temerosos de Dios, ‘Alî -con él sean miles se saludos y elogios- el Ayatolá Seîed Muhammad Bâqir Al-Hakîm bebió del néctar del martirio junto a decenas de otros hombres y mujeres de fe que se habían beneficiado de la pureza del recuerdo de Al-lâh y el sometimiento al Creador, en el rezo del Viernes, y se remontaron al seguro entorno de la Misericordia y el especial Favor Divino.
Este querido mártir, fue un sabio luchador que combatió por muchos años contra el perverso régimen de Saddam para restablecer los derechos del pueblo de Irak, y luego del derrumbe de esa representación del mal y la corrupción, se irguió como una sólida muralla frente a los ocupacionistas norteamericanos e ingleses, y comenzó una difícil lucha contra sus planes nefastos. Él se había preparado para ser martirizado en el sendero de esa gran lucha santa, y de esa manera unirse a la tropa de mártires de la gran familia Hakîm y otros mártires de Irak de entre las gentes del conocimiento y la virtud.
La tragedia acaecida hoy en la honorable ciudad de Nayaf, y el martirio de este noble Seied y sabio luchador, sin lugar a dudas fue realizada al servicio de los propósitos norteamericanos y pérfidos sionistas.
El mártir Ayatolá Hakîm, fue un exponente de las legítimas demandas de una nación que ve que su religión, independencia y el futuro de su país, se encuentran amenazados, que sus propias casas se encuentran bajo las botas de los ocupacionistas, y que quiere defender su propia identidad religiosa y nacional frente a los invasores. El Martirio de este gran Seied conforma una trágica desgracia para el pueblo de Irak, y otra prueba de los crímenes de los ocupacionistas que imponen la inseguridad y el caos mediante su ilegitima presencia en Irak.
Pero los enemigos del Irak independiente y musulmán deben saber que con este martirio no se debilitará la voluntad y resistencia de la nación de Irak frente a los planes y propósitos del imperialismo y el sionismo, ni su fe y espíritu de sacrificio en la línea del Islam y el liderazgo de la religión, sino que todo lo contrario: sus demandas se consolidarán aún más, in shâ’a Al·lah.
Le recuerdo a la creyente y celosa nación de Irak que el único camino para salvaguardar la dignidad de la nación y salvar al país de la malicia de los peligrosos planes del imperialismo y el sionismo, es la unión de palabra bajo la orgullosa bandera del Islam. Hoy ellos, aferrándose a este sólido cordel divino, pueden configurar un futuro para su propio país y las generaciones venideras, en el que se manifieste un Irak islámico e independiente, cual una estrella radiante en el mundo del Islam.
Sólo aferrándose al Islam y a su propia unión las grandes personalidades y las mentes religiosas y políticas de Irak podrán cumplir esa gran tarea que soportan en estas circunstancias particularesy así habrá esperanzas de que den pasos firmes y tengan éxito en este camino.
Doy el pésame por esta gran desgracia al Imam de la Época (P) -que mi alma sea sacrificada por él-, al pueblo de Irak y de Irán, a las escuelas religiosas y los sabios referentes de la religión, a los sabios de Nayaf y Qom, al Consejo Superior de la Revolución Islámica de Irak y en particular a la gran familia Hakîm forjadora de mártires, en particular a su honorable hermano el Seîied ‘Abdul ‘Azîz Hakîm y a la familia y queridos hijos de este Mártir de la Mezquita. Asimismo, ¡felicidades por el honor de tal martirio! lo cual hago extensivo a las familias de los demás mártires de este desgraciado suceso.
Ruego a Al-lâh para ellos una digna paciencia y una copiosa recompensa, un grado elevado para todos esos mártires oprimidos, y el pronto restablecimiento de los heridos.
En homenaje a la memoria de este querido mártir y sus compañeros de lucha, anuncio tres días de duelo general.
«Y ya sabrán aquellos que oprimieron qué destino les espera»
(Sagrado Corán: Los Poetas; 26: 227)
SEIed ‘Alî Jamenei
29 de Agosto de 2003 / 1 de Rayab de 1424