La etiqueta de la Oración
Ruh ul-lah al-Musawi al-Jomeini (r.a.)
Capítulo V
PROTEGER LOS ACTOS DE ADORACIÓN DE LA INTROMISIÓN DE SATANÁS
Uno de los actos de cortesía más importantes del núcleo de la oración y del resto de los actos de adoración y que es parte de los actos más necesarios de la cortesía del corazón, es proteger la oración de la intromisión de Satanás. Representa uno de los actos mayores y supone uno de los más delicados problemas.
Puede que el noble versículo (aleya) que, refiriéndose a los atributos de los creyentes, establece:
"Aquellos que protegen sus oraciones" (Mi’ray:34; Mu’min:9)
indique el conjunto de los niveles de protección, uno de los cuales, y puede que el más importante, sea la protección frente a la intromisión de Satanás.
Y la explicación de ello, brevemente, es que, para la gente de la gnosis y los señores de los corazones, es evidente que, de la misma manera en que los cuerpos necesitan de alimentos para sus nutrición y que estos alimentos deben ser adecuados para proporcionar al cuerpo el crecimiento necesario, los corazones y las almas requieren de una alimentación apropiada para su formación y educación, de manera que produzcan en ambos el crecimiento espiritual y el progreso interior deseable.
Y el alimento adecuado para el crecimiento de las almas, es el conocimiento divino del origen del ser y la finalidad del orden de la existencia, tal y como los grandes maestros, al definir la filosofía han expresado:
"Es la atención que el ser humano presta al modelo general mental, para ajustarlo al mundo exterior en su forma y perfección" y eso es una indicación a esa misma alimentación espiritual, ya que el alimento de los corazones procede de las virtudes espirituales y de los rituales divinos.
Y se debe saber que, cada uno de estos alimentos, si permanece libre de la intromisión de Satanás y se obtiene de las manos protectoras del Sello de los Profetas y del Amigo más Grande de Allah, la bendición de Allah sea con ambos y con la familia de ambos, alimentan el alma y el corazón y proporcionan una perfecta y completa realización de la condición humana y el ascenso a la proximidad de Allah.
Y la liberación de la intromisión satánica, que es el principio de la pureza, no tiene lugar en realidad, a no ser que el buscador (Sálek), en su camino espiritual, busque y desee sinceramente a Allah y ponga a sus pies el amor propio y la adoración al ego, que son el origen de todos los males y la madre de todas las enfermedades espirituales y esto no es posible de ninguna manera más que en el Hombre Perfecto (Insán ul-Kámil) o, a imitación suya, para los Santos Purificados (sobre ellos la paz).
Pero el sálek, el buscador espiritual, no debe desesperar de la amabilidad espiritual de Allah, ya que desesperar de la misericordia divina es causa de toda debilidad y del mayor pecado. Y esto, que es posible para la gente común, es la alegría de la gente de la gnosis (Ahl ul-Ma’arifat).
Así pues, es necesario y terminante que el buscador, el caminante espiritual, en su viaje a la otra vida, purifique su conocimiento y sus ritos de las intromisiones de Satanás y del ego (Nafs ul-Ammárah) y profundice en su análisis con total atención en sus movimientos y en su quietud y en su búsqueda y en lo buscado, para que, de esa manera, alcance el objetivo final de su viaje y su formación y los fundamentos de su movimiento interno y de su alimentación espiritual y no ignore las trampas astutas del ego y de Satanás y las trampas del alma que ordena el mal (Nafs ul-Ammárah) y de Iblís. Y en todos los movimientos y actos malvados, deberá desconfiar totalmente de sí mismo y no relajarse en su atención en ningún caso.
Es muy posible que, por una pequeña negligencia, la persona sea vencida y destruida, ya que si los alimentos espirituales no estuviesen libres de la intromisión de Satanás y su mano se entrometiese en la obtención de los mismos, además de que las almas y los corazones no conseguirán la educación que pretenden y no se alcanzará la perfección anhelada, sufrirán una notoria pérdida y puede que, el sujeto ingrese en el camino de los demonios o de las bestias o las fieras y lo que supone una causa de alegría y el capital de la perfección humana y la conexión con los grados elevados de la perfección espiritual, produzca el resultado inverso, dirigiendo a la persona a los oscuros abismos de la desgracia y la adversidad.
Así, entre la gente de la gnosis, hemos observado algunas personas a las que el uso erróneo de determinados conceptos y su profundización en ellos, les ha llevado al extravío y sus corazones se han negativizado y su interior se ha oscurecido y la práctica de la gnosis ha provocado en ellos el fortalecimiento de su egoísmo y egolatría, provocando en ellos manifestaciones inadecuadas y heréticas.
También entre las gentes del ascetismo y entre los devotos existen personas a las que sus prácticas y ejercicios sólo sirven para agravar la impureza de sus corazones y su oscuridad interior. Son aquellos que no han protegido su viaje espiritual de carácter divino y su emigración hacia Dios y su búsqueda de conocimiento y su ascetismo se vio afectado por la intromisión de Satanás y del ego y, en definitiva, fue par el beneficio de Satanás y del ego.
De la misma manera, entre los que estudian las ciencias religiosas transmitidas, existen gentes a quienes el conocimiento ha producido en ellos un efecto negativo y ha incrementado su corrupción moral y a los que el conocimiento, que debería ser causa de su éxito, les ha llevado a la destrucción, a la ignorancia, la hipocresía, la arrogancia y la decepción.
Y lo mismo entre la gente de la adoración y de los ritos, que perseveran en la observancia del buen comportamiento y de la tradición, existen algunos cuya adoración y sacrificios, que son el capital necesario para reformar el carácter y el ego, han enturbiado sus corazones, provocando en ellos la aparición del orgullo, la arrogancia, el mal temperamento y la mala opinión de los siervos de Dios.
Y esto también tiene lugar por falta de atención en estas sagradas combinaciones (Ma’ayin).
Por supuesto, una mezcla de prácticas de adoración preparada con la sucia mano de Satanás y la participación del ego rebelde, sólo puede generar un carácter satánico y, al alimentar con ella los corazones y convertirse estos en la imagen del alma, tras un tiempo en el que la persona continúa así, se convierte en un producto de Satanás y permanece bajo su influjo y, cuando sus ojos terrenales se cierran y sus ojos del otro mundo se abren, tras su muerte, se verá a sí mismo como un demonio y en ese estado no obtendrá más que perjuicio y de nada le servirá su arrepentimiento.
Así pues, el viajero hacia la otra vida (Sálek), en cada etapa de las etapas del Din y en cada senda de las sendas divinas en la que se encuentre, deberá Primero: prestar plena atención a su estado y analizar los defectos de su conducta espiritual con el mismo amor y amable atención llena de misericordia con que el buen médico trata a su paciente y
Segundo: Al mismo tiempo, no dejar de buscar refugio en la Sagrada Esencia de la Verdad Altísima y Glorificada, cuando se encuentre en soledad y suplicar ante la Presencia de Su Santidad y Majestad:
¡Oh Señor! ¡Tú estás bien informado de mi debilidad y mi indefensión!
¡Tú sabes bien que si no tomamos la mano de Tu Esencia Sagrada no podremos encontrar nuestro camino y caeremos en las manos de ese enemigo poderoso que acecha a los Grandes Profetas y a Tus Amigos Perfectos y no encontraremos la manera de escapar. Y que si no fuera por una chispa de Tu Favor y Misericordia, este enemigo poderoso nos destruiría y arrastraría al desierto de las tinieblas y la desgracia, la depresión y el abatimiento!
¡Te suplicamos por el derecho de Tus Selectos Distinguidos y de Tus Confidentes Íntimos que extiendas Tu mano auxiliadora hacia nosotros para que no vaguemos confusos y aturdidos por el valle del error y del extravío, sumidos en el desierto de la seducción!
¡Purifica nuestros corazones del rencor, la deshonestidad, la idolatría y la duda!
¡Ciertamente, tu eres el Señor de la Guía!