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En el nombre de Allah, el Todoclemente, el Todomisericorde. Alabado sea Dios, y no hay más fuerza ni poder que el que viene de Dios, El Altísimo, el Inmenso. Las Bendiciones y la Paz sobre el Mensajero de Dios, Muhammad, el sincero y el último de los profetas.
El libro Wilâiat ul-Faqîh, que ahora presentamos, traducido directamente del original en farsi y con notas aclaratorias a pie de página, es un conjunto de trece lecciones que Hadrat Imam Jomeiní (la Paz de Dios sobre él) impartió entre el 13 de Dul Qacdah de 1389 H. y el 2 de Dul H·iyyah del mismo año (1969 del calendario cristiano), en los días en que residía en Nayaf Al-Ashraf (Iraq). Estas lecciones fueron grabadas y difundidas, en aquellos mismos días, de muy distintas maneras, a veces todas ellas, a veces solamente una o algunas. En la primavera de 1349 del calendario de la Hégira solar (H.s.), correspondiente al 1970 d.C., después de ser revisado y obtener el visto bueno de Hadrat Imam, fue dado a la prensa y, gracias a los seguidores del Imam, editado por primera vez en Beirut y enviado clandestinamente a Irán y, simultáneamente, para beneficio de los musulmanes revolucionarios que allí vivían, a Europa, América, Pakistán y Afganistán. También fue editado en el mismo Irán, el año 1356 H. s. con el nombre de Una carta del Imâm Mûsawî Kâshif ul-Git·â', como apendice a su libro Yihâd al-Akbar. El libro Wilâiat ul-Faqîh, al igual que el resto de las obras del Imam Jomeiní, pasó a formar parte de la lista de obras prohibidas por el régimen del Shâh, y ¡qué de personas fueron encarceladas y torturadas por el delito de imprimirlo o reproducirlo e incluso por el delito de poseerlo o estudiarlo!. Pero, a pesar de la Sâwâk (a) y de las dificultades puestas por el régimen del Shâh, los principios que conforman la idea del Gobierno Islámico, cuyos pilares legales son explicados por el Imam Jomeiní en la presente obra, se difundieron rápidamente entre las fuerzas islámicas y revolucionarias de los distritos de estudios islámicos, universidades, etc...hasta que la idea de establecer un gobierno islámico sobre las bases de la Wilâiah del Faqîh, llegó a ser una de las ideas-fuerza del levantamiento del 15 de Jordâd (b) y del movimiento del Imam Jomeiní. Habitualmente, los fuqahâ', en las diversas secciones del fiqh, han tratado el tema de la Wilâiat ul-Faqîh de una manera relativamente reducida, algunos de forma extremadamente breve y otros algo más detallada, pero no es posible encontrarlo en los libros de fiqh clásicos, en forma de debate ordenado y global. El motivo de ello debe buscarse en la ausencia de condiciones políticas y sociales, imperantes en los países islámicos a lo largo de la historia y el control gubernamental y la ausencia de posibilidades de llevar a cabo tal debate, desde el punto de vista de no darse las condiciones para el gobierno de los fuqahâ'. De la misma manera, a pesar de las diferencias de opinión de los fuqahâ' shi'i sobre la limitación de poderes y el status del gobierno islámico durante el periodo de la Ocultación (del Imam Mahdi, sobre él la Paz), la opinión terminante del conjunto de los fuqahâ', sobre una cierta clase de Wilâiah para el faqîh yâmi' ushl-Sharâit·, es positiva y, últimamente, se han escrito un buen número de libros que tratan del tema (la opinión de los fuqahâ' sobre el asunto de la Wilâiah y los correspondientes poderes de la misma en la época de la Ocultación). Basándose en las fuentes disponibles en su época, Marh·ûm Âiat ul-lah Mulâ Ah·mad Narâqî, uno de los sabios del periodo Qâyârî, en su libro 'Awâ'id ul-Aiâm, trató este tema de manera más global y extensa que el resto. Recurriendo inicialmente a numerosos ah·âdîz, establece de manera general que, en la época de la Ocultación, el faqîh tiene derecho a ejercer la Wilâiah en dos campos. Primero, en todos aquellos asuntos en los que el Profeta (Las Bendiciones y la Paz sobre él y su familia) y los Imames (sobre ellos la Paz) tuvieron poderes y ejercieron la Wilâiah, a no ser que existan excepciones fundamentadas en el h·adîz. Segundo, en todos los asuntos que guardan relación con los siervos de Dios, relativos a la religión y a las cosas de este mundo. Por lo que deberá llevar a cabo diez tareas propias de la Wilâiah, del tipo: emitir leyes, aplicar los límites divinos, proteger la riqueza de los huérfanos, los dementes y los ausentes, utilizar el dinero de los Imames Purificados,.... Todo ello apoyado en aleyas coránicas, ah·âdîz y pruebas fiqhî, de lo que resulta un trabajo muy meticuloso, de gran mérito para el debate en cuestión.(c) A pesar de que Marhûm Narâqî concluye de los textos de los santos y amigos de Dios (Aulîiah), que la Wilâiat ul-Faqîh es un mandato divino, pasa sobre este punto sin enfatizarlo de manera especial. Tras Marhûm Narâqî, Hadrat Imam Jomeiní (La Paz de Dios sobre él) ha sido el único hombre de leyes que, al mismo tiempo que a tocado el tema dentro del conjunto de los diversos apartados del fiqh, al igual que el resto de los fuqahâ', ha dedicado, por vez primera, al asunto de la Wilâiat ul-Faqîh, toda la atención y el énfasis que merece un asunto de gobierno, en este mismo sentido general y comprensivo, investigándolo y demostrándolo con claridad y contundencia y, tal como hemos señalado, exponiéndolo, en Nayaf al-Ashraf, a lo largo de las 13 lecciones que ahora se recogen en este libro y, nuevamente, en el tomo segundo de la obra en cinco tomos Kitâb ul-Baia' , aproximadamente en los mismos términos. Imam Jomeiní, en el libro Wilâiat ul-Faqîh, ha investigado, de manera exhaustiva, el principio de la Wilâiah, que representa el pilar y fundamento de todas las obligaciones, especialmente la Wilâiah en los asuntos de gobierno y sus derivaciones políticas. Y, en este campo, al mismo tiempo que aclara los elementos políticos y sociales que son pruebas para considerar este tema islámico como de la mayor importancia, ha establecido caminos específicos, a la vez que practicables, para investigar el asunto de la Wilâiat ul-Faqîh en relación con los temas de gobierno, así como los debates demostrativos sobre el mismo sólido método fiqhî, que permite desarrollar la programación de su práctica. Hadrat Imam, en este libro expone inicialmente los planes que diseñan los enemigos para destruir el Islam, y hasta que punto la insidia de los enemigos, preparando el terreno necesario para separar el Dîn de la política, ha tenido efecto hasta en los distritos de estudios islámicos, de manera que, si alguien quisiera hablar del Gobierno Islámico en ellos, se vería obligado a hacer taqîah (disimulo). El Imam Jomeiní, señalando cómo la propaganda de los colonialistas abrió el camino a la debilidad interna y al autoextravío frente a la civilización moderna, previene a los distritos de estudios islámicos, a los jóvenes estudiantes de Islam y a los sabios islámicos, para que atiendan sus responsabilidades políticas y sociales con toda seriedad y no caigan en la trampa de aquellos, ya que el Islam no está reñido con el progreso material y los problemas sociales exigen soluciones morales y doctrinales, que el Islam, como Dîn global que es, tiene capacidad de responder adecuadamente, dando solución a todo tipo de problemas, a condición que los sabios y pensadores islámicos se dediquen a esa tarea esforzadamente. El Imam Jomeiní, explicando la evidente realidad histórica de que el Mensajero de Dios (Las Bendiciones y la Paz sobre él y su familia) eligió un sucesor, plantea esta pregunta: ¿Acaso eligió un sucesor únicamente para que se ocupase de explicar las leyes? La explicación de las leyes, dice, no necesitan de un sucesor. La tarea de un sucesor es gobernar, aplicar las leyes y reglamentaciones. De ahí, la importancia de ser conscientes de la obligación de establecer un gobierno islámico y de aclarar el papel del gobernante en él. Hadrat Imam expone en este libro la obligación de establecer un gobierno islámico, aportando las pruebas siguientes: Primero: La formación de un gobierno por el Mensajero de Dios (Bendiciones y paz sobre él y su familia purificada). Segundo: La obligatoriedad de dar continuidad a la aplicación de las leyes divinas, dado su carácter eterno y no limitado a la época del Profeta. Tercero: La esencia y cualidad de las leyes islámicas, del tipo reglamentaciones sobre la propiedad y la riqueza, defensa de la nación islámica, reparto de los impuestos entre las viudas, los huérfanos, los necesitados, etc... que no pueden ser aplicadas si no existe un gobierno islámico. Tras demostrar la necesidad de un gobierno islámico, señala las desviaciones de los principios islámicos que se produjeron en la época Omeya y Abbasí, que transformaron el gobierno islámico en una monarquía semejante a la que reinaba en Irán, en el Imperio Bizantino o en el Egipto faraónico, desviaciones que continuaron en las etapas posteriores de la historia del Islam. Hadrat Imam insiste en que, tanto la razón como la sharîcah imponen la obligación de levantarse para transformar esa situación, por lo que se hace necesaria una revolución política que, al mismo tiempo que ponga límite al gobierno opresor y establezca las bases necesarias para el establecimiento de un gobierno islámico y la aplicación de las leyes del Islam, establezca la necesaria unidad de la ummah islámica, que por diversas razones, tanto internas como externas, se encuentra en un lamentable estado de división, y salve a los oprimidos; obligación divina, que incumbe especial y particularmente a los musulmanes y más concretamente a los sabios islámicos. Tras esto, pasa el Imam a argumentar los ah·âdîz que fundamentan esta necesidad de establecer un gobierno. Una de las partes más importantes de este libro es aquella en que el Imam explica las diferencias entre un gobierno islámico y el resto de las formas de gobierno existentes, señalando cómo un gobierno islámico es un Estado de derecho, con la particularidad de que las leyes por las que se rige son de origen divino, por lo que la obligación del aparato legislativo y del parlamento es meramente la de planificar las tareas de los diversos ministerios y la formación del gobierno, en el marco de las leyes islámicas, no la elaboración de leyes, como es usual en el resto de las formas de gobierno. Hadrat Imam, continuando el debate sobre el principio de la Wilâiat ul-Faqîh, señala cuales deben ser las condiciones que ha de reunir el gobernador que surge necesariamente, si seguimos fielmente el método de acción del gobierno islámico, y dice: "Aparte de las condiciones normales, como la inteligencia y honestidad, el gobernador del Estado Islámico necesita poseer dos cualidades imprescindiblemente: conocimiento de las leyes y justicia." A continuación, toca el tema de la Wilâiat ul-Faqîh en la época de la Ocultación (del Imam Mahdi, sobre él la Paz) y, apoyándose en toda la exposición anterior, dice: "Ahora que estamos en el periodo de la Ocultación y que, por un lado, está establecido que las leyes deben ser aplicadas y, por otro lado, por el lado de Dios Altísimo, no ha sido designado alguien que lleve a cabo esa labor ¿Cual es nuestra obligación?" e inmediatamente, tras desarrollar este punto, llega a la siguiente conclusión: "Las mismas condiciones para el gobierno que Dios Altísimo estableció desde el surgimiento del Islam hasta el tiempo del Señor de la Época (el Imam al-Mahdî, sirva el sacrificio de nuestras almas para apresurar su llegada), siguen vigentes en el tiempo de la Ocultación. Estas condiciones, conocimiento de las leyes y justicia, se encuentran presentes en muchísimos de los fuqahâ' de esta época. Si se reúnen para ello, pueden establecer un gobierno justo en todo el mundo." Y, tras ello, señala que el principio de la Wilâiat ul-Faqîh es, igualmente, un imperativo de orden lógico y que todos los poderes que para gobernar la sociedad utilizaron el Profeta y los Imames, están en manos del Faqîh Yâmi' ush-Sharâit· (el hombre de leyes que reúne todas las condiciones necesarias para emitir leyes y juicios susceptibles de ser seguidos y obedecidos) "sin excepciones, pues no es, por esencia, un rango espiritual, sino un instrumento para llevar a término la obligación de aplicar las leyes." Tras ello, pasa el Imam a exponer cuales son los elevados objetivos de este gobierno y las cualidades de su gobernante y, citando los ah·âdîz y las pruebas al caso, establece que el significado de la Wilâiah, para el faqîh, es la función de gobernar. Tema que ocupa una gran parte de la presente obra. La última parte del libro se ocupa de la necesaria programación del largo esfuerzo necesario para alcanzar este objetivo divino. Señala en primer lugar la cuestión de la propaganda y la educación y la importancia y necesidad de estas tareas, y dice: "Deberán celebrarse reuniones dedicadas a estos temas. En ocasiones como 'Ashurâ (d) deberemos aprovechar las reuniones de la gente para instruirles en el tema del gobierno islámico, de manera que se genere una ola, un movimiento a su favor. No hemos de suponer que obtendremos un rápido resultado, debemos saber que nos supondrá un esfuerzo prolongado." La necesidad de dedicarse a las tareas de educación y difusión, la eliminación en los distritos de estudios islámicos de los efectos del pensamiento y el comportamiento colonial, la eliminación de las modas coloniales en el vestir y en el aspecto externo, la limpieza de las escuelas de estudios islámicos, la expulsión de ellas de los religiosos vendidos a la corte y la ejecución de las acciones necesarias para derrocar el gobierno usurpador, son los temas que el Imam trata en la parte final. Llamamos la atención de nuestros queridos lectores sobre un punto muy interesante: el levantamiento que, con verdadera inspiración divina, llevó a cabo Imam Jomeiní, dio sus frutos, tras el despertar y la unidad de las gentes, el 22 del mes de Bahman del año 1357 H.s. (1979d.C.) con el derrocamiento del régimen monárquico en Irán y la creación de una república islámica. Por deseo del pueblo iraní y conforme a las bases de la Constitución del Estado Islámico respecto al liderazgo de la Revolución Islámica, el Imam asumió la regencia y la guía de la sociedad islámica. Por ello, la correcta comprensión de la dimensión teórica de su pensamiento en el tema de la Wilâiat ul-Faqîh, cuyas bases vienen expuestas en la presente obra, pide una atenta lectura del periodo en que Hadrat Imam gobernó la sociedad y de las opiniones y teorías que expuso, tras la victoria de la revolución islámica, sobre los principio de la Wilâiat ul-Faqîh y la limitación de los poderes y estatus de la Wilâiah, que se diseñan en sus discursos, mensajes y cartas.
"¡Oh Dios! ¡Corta las manos de los opresores que han aferrado las tierras de los musulmanes y desarraiga a todos los traidores del Islam y de los países islámicos! ¡Despierta las cabezas de los Estados musulmanes de su profundo sueño, para que puedan esforzarse ellos mismos en favor de los intereses populares y renunciar a la división y a la búsqueda del beneficio particular.! ¡Concédenos que la joven generación de estudiantes de los colegios religiosos y las universidades, pueda luchar por la conquista de los sagrados objetivos del Islam y esforzarse juntos, en filas unidas, primero, para liberar los países islámicos de las garras del imperialismo y sus viles agentes, y después, para defenderlos! ¡Concédenos que los fuqahâ' y los maestros conjuntamente, puedan esforzarse para guiar e iluminar las mentes de las gentes, para llevar los sagrados objetivos del Islam a todos los musulmanes, particularmente a la joven generación y esforzarse por el establecimiento de un gobierno islámico! Tuyo es el éxito y no hay fuerza ni poder excepto la que procede de Dios, el Altísimo, el Sublime." ( e )
* * * ____________________________ a Sâwâk, Servicio de Información y Seguridad del País, más conocido como Sâwâk, fue creado oficialmente por orden de Muhammad Rid·a Shah . La Sâwâk se dedicó a perseguir a los disidentes del régimen y, en especial, a los luchadores islámicos, con la estrecha colaboración de la C.I.A. y el MOSAD (Servicio de Seguridad Israelí). La crueldad de la Sâwâk, las torturas a los prisioneros, llegaron a tal grado que el Director General de Amnistía Internacional declaro, el año 1975: "No existe país alguno que posea un expediente tan negro como Irán en relación al tema de los Derechos Humanos." [^] 15 de Jordâd. El régimen del Shah, en un intento de abortar el levantamiento iniciado por el Imam Jomeiní, tras consultar con sus amigos occidentales, detuvo al Imam . Los agentes del Shah invadieron su residencia a las tres de la madrugada del 15 de Jordâd de año 1342 H.s. (15 de Junio de 1966 d.C.), deteniéndole y transladándole a Teherán. La noticia de su detención se difundió rápidamente por todo el país. Desde primeras horas del mismo día 15, multitud de personas se lanzaron a las calles, recorriéndolas en manifestación.La mayor de estas manifestaciones se produjo en la ciudad santa de Qom y arrojó un gran saldo de mártires a manos de las fuerzas armadas del Shah. El régimen decretó la Ley Marcial y reprimió las manifestaciones de ese día y de los días siguientes con gran crueldad, asesinando en ellos a más de mil personas. La tragedia del 15 de Jordad fue tal, que su noticia transpasó las fronteras iraníes, sin que los millones de dólares que el Shah gastaba anualmente en propaganda pudiese evitarlo. Hadrat Imam, tras la victoria de la Revolución Islámica, emitió un comunicado, el año 1358 H.s. (1979 d.C.), con ocasión del aniversario del levantamiento del 15 de Jordâd de 1342, calificando la fecha como el comienzo verdadero de la revolución islámica en el país y decretando la fecha día de luto nacional. [^] c Kitâb ul-Baiac, t. II, págs. 459-501. Edic. Mu'aseseieh Ismâciliôn, Qom, Irán. [^] d 'Ashurâ. El martirio de hadrat Imam Husein (sobre él la Paz) junto a 72 de sus familiares y amigos, tuvo lugar el décimo día del mes de Muharram del año 61 H. (680 d.C.) Desde entonces, este día y los aniversarios de este día son conocidos como 'Ashurâ Huseinî o, simplemente, 'Ashurâ, y los musulmanes shi'i los celebran con actos de dolor que evocan la sangrienta tragedia. [^] e Súplica que realiza el Imam Jomeiní al final de la presente obra. [^] |