Imam Jomeini (r.a.)

El Imam Ruh ul-lah al-Musawí nació el año 1900 d.C, equivalente al 1279 del calendario solar iraní. Por el calendario lunar, por el que se guían los musulmanes para sus actos de adoración, su nacimiento coincidió con el aniversario de Hadrat Fátima Zahra, la hija del profeta Muhammad y la mujer más venerada del Islam.

El Imam Jomeiní proviene de una familia de religiosos y militantes sociales. Su padre, Aiatul-lah Seied Mustafa al-Musawí, se educó en los centros de estudios islámicos de Nayaf y Samarra, en Iraq. Tras finalizar sus estudios, Aiatul-lah Mustafa regresó a Jomein, su aldea natal, para convertirse en el guía espiritual de sus habitantes. Allí nació su hijo Ruh ul-lah, llamado Jomeiní precisamente por ser oriundo de la ciudad de Jomein.

El padre del Imam Jomeiní fue asesinado por un grupo de bandidos al servicio de la monarquía, cuando contaba 42 de edad, dejaba tres hijos y tres hijas.

La madre del Imam, Hayyar, también descendía de musulmanes militantes, era hija de Aiat ul-lah Mirza Ahmad, un prestigioso teólogo.

El Imam tenía 5 años cuando murió su padre, desde entonces creció bajo los cuidados de su madre y de su tía paterna, Sahíba. A los 15 años moría su tía Sahíba y poco tiempo después su propia madre. En aquellas tempranas pruebas que Al.lah le envió, cargadas de sufrimientos y amargura, se educaron y fortalecieron su voluntad frente a la adversidad y se templó su ánimo.

Desde el comienzo de su formación e instrucción, dio el Imam muestras de poseer una inteligencia muy despierta y ponderada. Su primer maestro le dio lecciones particulares hasta que el Imam aprendió a leer y escribir, tras ello, ingresó en la escuela y allí prosiguió sus estudios.

Su hermano mayor, Aiat ul-lah Pasandidé le enseñó la gramática árabe, lógica, y las primeras nociones de diversas materias.

Por aquellos días, el Distrito de estudios superiores de Arak incrementaba su fama con las enseñanzas de Hayy Sheij Abdul Karím Haerí Iazdí, eminente teólogo y doctor de la ley. El Imam Jomeiní se translado a Arak, donde estudió literatura.

Qom, es una ciudad especialmente unida a la Familia Profética, por tener el honor de albergar el sagrado cuerpo de Hadrat-e Masúmah, joven hermana del octavo Imam de Ahl ul-Bait, Ali hijo de Musa, llamado Ar-Reda (el satisfecho ante el decreto divino), prisionero de los califas Abbasíes y deportado por estos de la ciudad de su noble abuelo (s.), Medina la resplandeciente, a la ciudad de Tus en el Jorasán persa.

Cuando el Sheij Haerí fue reclamado por el Distrito Estudiantil de la ciudad sagrada de Qom, para ponerle como rector del mismo, el Imam también se transladó a Qom con su maestro, ingresando en la escuela Dar ush-Shafá .

El Imam Jomeini continuó asistiendo a las clases impartidas por Aiat ul-lah Haerí y en 1922 había completado sus estudios de doctorado. Cuando falleció Aiat ul-lah Haerí en 1937, el Imam ya era un maestro conocido por su erudición y por su clara denuncia de la opresión y la tiranía y de la persecución que los Distritos Estudiantiles sufría a manos de la monarquía Pahlavi, títere del gobierno imperialista de la Gran Bretaña.

Además de su doctorado el leyes, el Imam Jomeiní se especializó en astronomía, filosofía, gnosis y medicina. Su maestro de astronomía fue Alí Akbar Iazdí y el de filosofía y gnosis, Muhammad Alí Shahbadí.

Desde niño, el Imam llamaba la atención por su comportamiento extremadamente educado y refinado y por su marcada personalidad. Su fama de hombre virtuoso y sabio pronto se extendió por todo Qom. Siempre fue muy madrugador, a pesar de que pasaba gran parte de la noche dedicado a la oración y a la contemplación. Era muy disciplinado, tanto en sus estudios como en sus prácticas espirituales y demás aspectos de su vida y su puntualidad cotidiana llegó a ser proverbial.

Desde el principio fue un gran defensor del Islam y sus principios. Aplicó a sí mismo las enseñanzas que recibía de su maestros y se dotó de una personalidad ascética, humilde, desapegada de las cosas materiales y de los avatares de la vida. Dedicó su vida al esclarecimiento de la verdad y a guiar a sus semejantes a la iluminación interior y exterior.

Conocía profundamente los problemas sociales y políticos de su época y supo esclarecer con acierto las contradicciones fundamentales de ella. Despreció la tiranía y jamás la temió, como no temió a nada ni a nadie, gracias a la sublime entrega en la que transcurrió toda su vida. Combatió a los tiranos de su época hasta sus últimas consecuencias, educando a su pueblo hasta el último instante de su vida.

En lo concerniente a su educación , se especializó en todas las ramas de las ciencias tradicionales y comenzó a dar cátedra de filosofía a la edad de 27 años.

Ruh ul-lah Jomeiní contrajo matrimonio con la hija de un religioso musulmán a la edad de 30 años y tuvo dos hijos y tres hijas.

SU LUCHA POLÍTICA ANTES DEL 15 DE JORDAD DE 1342 (5 de Junio de 1963)

Después de la Primera Guerra Mundial, Irán se había transformado en zona de influencia de Rusia e Inglaterra. En 1921 se produce un golpe militar dirigido por un sargento de una brigada de cosacos, especie de guardia pretoriana, el cual era un estrecho colaborador de los ingleses, los que ha menudo le encargaban la realización de homicidios a cambio de dinero e influencia. A ese criminal agente, cuyo nombre era Reza Jan, padre del último Shah derrocado por los musulmanes en 1979, proclamarían los ingleses nuevo rey (Shah) de Irán.

Debemos señalar que el golpe fue fraguado por un acuerdo tácito entre la incipiente Rusia Soviética y su teórico "enemigo acérrimo": el imperialismo británico. En él destacó el mpapel jugado por los comunistas iraníes, quienes golpearon duramente al movimiento revolucionario iraní, apoyando a Reza Jan y actuando como "quinta columna" del gobierno soviético, que a su vez calificaba al nuevo Shah de "patriota".

Reza Jan, sin embargo, debido a su naturaleza pérfida y bestial, desilusionó a sus inescrupulosos patrocinadores y fue volcando paulatinamente sus simpatías hacia la Alemania de Hitler. Al iniciarse la II Guerra mundial, los aliados ocuparon Irán y, el 15 de Septiembre de 1941 enviaron al exilio a Reza Jan, proclamando nuevo Shah a su hijo. Los ingleses aprovecharon la coyuntura para apoderarse de toda la cuenca petrolífera iraní del Golfo Pérsico, situada en el sudoeste del país. Por el Noroeste, los soviéticos invadieron la provincia de Azerbaiyán con firme propósito de anexionársela. Los patriotas iraníes, bajo el liderazgo de Aiat ul-lah Kashaní y del doctor Mosaddeg, organizaron la resistencia contra ambos imperialismos.

Si leemos el libro Kashf ul-Asrár (Desvelando los Secretos), escrito por el Imam Jomeiní en 1941, podremos conocer su manera de pensar en aquellos convulsos años:

La religión es lo único que puede disuadir al ser humano de la traición y el crimen. Lamentablemente, aquellos que guían el timón del Estado en Irán, ni siquiera poseen una falsa fe o un poco de fe en Dios. Estos demagogos, que hablan fervientemente de salvar los intereses del país, realmente lo que buscan son sus propios intereses. Si un candidato a ser miembro del Parlamento gasta mucho en comprar votos, es porque tiene la expectativa de ganar mucho más aun cuando sea elegido. Después de unos pocos meses de ocupar su cargo, un ministro, supuestamente pobre, puede amasar una gran fortuna. ¿Están sirviendo a su país de todo corazón o están enriqueciéndose y enriqueciendo a sus patronos imperialistas?

Hasán Mudarrés fue un piadoso religioso musulmán y una destacada figura parlamentaria. Cuando murió martirizado a manos de Reza Jan era tan pobre como antes de ser designado funcionario público. Digamos a aquellos que imitan el ejemplo de Mudarrés y enfrentemosnos con esa moral a este gobierno títere y a la amenaza colonialista.

Finalmente, el Parlamento iraní, a pesar de las intrigas del Shah y de las potencias extranjeras que lo sostenían, aprobó la nacionalización del petróleo y la organización guerrillera islámica Fidaio Islam ajusticio al entonces Primer Ministro, creando así el ambiente propicio para que el Doctor Mossadeg ocupara ese cargo al frente de un gabinete patriótico, el año 1952. Los rusos se opusieron a la nacionalización total del petróleo, ya que querían para ellos el petróleo y el gas del norte y tampoco les agradaba un movimiento patriótico que anulara la influencia que ellos ejercían a través del Partido Comunista llamado Tudeh. Por ello, decidieron oponerse al gobierno de Mossadeg y utilizaron a sus agentes en el interior de Irán para combatirle. Así fue como se formó la diabólica alianza entre la corte del Shah, ingleses, rusos y norteamericanos, para bloquear el petróleo iraní y obligar a Mossadeg a dimitir.

El 21 de Julio de 1952, las calles de las ciudades iraníes se llenaron con las masas que aclamaban el gobierno nacionalista del Doctor Mossadeg y Aiat ul-lah Kashaní y vituperaban al Shah y a los colonialistas. El ejército salió a las calles para frenar la sublevación popular, provocando incontables muertos entre los patriotas. Pero las multitudes volvieron a la carga y lograron imponer de nuevo el gobierno popular. Eso provocó la huída del Shah el 16 de Agosto de 1953. Tras días más tarde, el 19 de Agosto, los nuevos amos imperialistas del Oeste, a través de su agencia secreta, la CIA, organizaron un golpe de Estado militar que puso fin al gobierno de Mossadeg y propició el regreso del Shah.

Hacía tiempo que el Imam Jomeiní venía observando la situación, siguiendo de cerca los acontecimientos y rechazaba los planes y las acciones reformistas del movimiento nacionalista, por entender que los arreglos parciales no procuraban una salida a la situación por la que atravesaba la nación iraní, no viendo la salvación más que con el establecimiento de un gobierno islámico que acabase definitivamente con la corrupción y el crimen de los tiranos gobernantes.

El pensamiento del Imam se resumía en tres puntos:

  1. Formar un gobierno justo y piadoso, basado en las revolucionarias enseñanzas del Islam.

  2. Poner fin al régimen monárquico y acabar definitivamente con esa infáme monarquía y su criminal séquito.

  3. Cortar las manos de los imperialistas dentro de los países islámicos y liberar a los musulmanes de las garras de la colonización, del monopolio y el despotismo.

Sus conferencias en el Distrito Estudiantil de Qom atraerán cada vez más el interés de los estudiantes y, poco a poco, se convertirá en el profesor más influyente y sus lecciones de ética, principios doctrinales y filosofía conseguirán una gran audiencia.

Desde estas clases, el Imam irá pacientemente educando a su pueblo y combatirá a ciertos religiosos que condescendían y simpatizaban con el Shah y su política.

LOS CONSEJOS DE CIUDADES Y PROVINCIAS

El 8 de Octubre de 1962, los periódicos iraníes publicaron un decreto ley por el que se anulaba el requisito de ser musulmán par poder presentarse como candidato a los Consejos de provincias y ciudades y la necesidad de jurar sobre el Corán para los elegidos, a pesar de que la Constitución decía expresamente: "Los candidatos y elegidos deben ser musulmanes, cuyo juramento debe realizarse ante el Sagrado Corán."

A pesar de que la gran mayoría del pueblo iraní era musulmana, el Shah pretendía:

1.- Conocer la reacción de los políticos y defensores de la Constitución, así como del propio pueblo iraní.

2.- Observar la capacidad y grado de reacción de los líderes religiosos frente al ataque contra el carácter islámico de la Constitución.

3.- Despejar el camino para que los elementos no islámicos ocupasen cargos de responsabilidad en el gobierno de la nación.

Cuando el decreto fue conocido, el Imam Jomeiní convocó a todos los líderes islámicos a un encuentro, en el cual se decidieron los siguientes puntos:

1.- Declarar mediante un telegrama dirigido al Shah, su oposición al decreto, exigiendo su inmediata anulación.

2.- Crear una organización centralizada que abarcase todo Irán, para luchar contra la medida.

3.- Celebrar reuniones consultivas de la misma una vez a la semana, encargada de centralizar y publicar todos los telegramas y sus respuestas, así como hacer llegar al pueblo cualquier llamamiento y decisión tomada por esta organización.

Un día después, el 9 de Octubre, fueron enviados sendos telegramas, tanto al Shah como al Primer Ministro, quienes los ignoraron. Ello llevó al Imam a enviarles otros dos telegramas de un fuerte tono, comenzando simultáneamente una labor de concienciación del pueblo, mediante mensajes y llamamientos a sublevarse contra el sistema.

La respuesta popular que estos llamamientos provocaron fue inmediata y por todo Irán comenzaron a sucederse las manifestaciones y millones de cartas fueron enviadas al gobierno denunciando el decreto y exigiendo su retirada, hasta que, el 28 de Diciembre, el Shah, mediante un telegrama dirigido a los líderes islámicos, aceptó las condiciones fijadas por el Imam. Pero el Imam ordenó al pueblo iraní no parar sus protestas hasta que la anulación del decreto no fuese publicada en los periódicos, como así sucedió.

Fue así como el pueblo iraní conoció quien era verdaderamente su líder y defensor y cómo era imposible engañarle, gracias a su gran sabiduría.

Tras esa gran victoria, el Imam continuó su lucha contra el Shah y sus amos norteamericanos y contra la influencia sionista en Irán.

En un mensaje suyo dirigido al pueblo iraní tras la victoria de los Consejos de ciudades y provincias, leemos:

Ciertamente, la independencia y economía de la patria en el futuro están en vuestra manos y todos los problemas que vais a encontrar en ese camino serán para vuestro propio beneficio o para vuestro perjuicio. Si son para vuestro perjuicio, no debéis derrumbaros moralmente, pues los fracasos exteriores no son importantes y si la persona cae victima del derrotismo psíquico y se derrumba moralmente, no podrá hacerse dueño de su vida y sucumbirá.

La derrota es para aquellos que restringen sus esperanzas y sus metas a esta vida, para quienes dependen del diablo y para quien no tiene lazos con la vida eterna. Aquellos que mantienen una relación con Dios y se mantienen en comunicación con el Más Allá, jamás se verán derrotados. ¡Que sus corazones se mantengan fuertes y rectos!¡Hasta en el último de ustedes! Y no se imaginen que si les derrotan temporalmente todo ha terminado. Ciertamente, la persona monoteísta no será derrotada y no tendrá que temer ni razón para sentirse triste, porque, si es creyente, es invencible.

LA REVOLUCIÓN BLANCA

Con la idea de prevenir agitaciones y levantamientos antinorteamericanos, el gobierno de J.F. Kennedy realizó grandes esfuerzos para aplicar una serie de reformas en diferentes países del mundo, orientadas a engañar y apaciguar a las masas oprimidas. En Latinoamérica, ese programa recibió el nombre de Alianza para el Progreso. También el pueblo iraní, al igual que sus hermanos latinoamericanos, sufrió las consecuencias de semejantes planes. Unos meses después, el 26 de Enero de 1963, el Shah inauguró lo que vino a ser conocido en la prensa occidental y, por supuesto, en la maquinaria propagandística local, como la Revolución Blanca, de la que se dijo que lo único que tenía de blanco era haber sido concebida en la Casa Blanca. Ciertamente, no fue blanca sino completamente negra, ya que fue insensible a las necesidades reales de la población y su objetivo era oprimir más aun al pueblo, pero, eso sí, bajo una apariencia democrática. Más aun, fue un intento, desde todos los puntos de vista, de impedir la revolución.

Consistía en un paquete de medidas diseñadas con el objeto de reformar la sociedad iraní, promover el bienestar económico de los campesinos y los trabajadores industriales y "emancipar" a las mujeres. Entre las diferentes medidas que contemplaba, había dos objetivos de particular importancia para el régimen del Shah y sus partidarios extranjeros: la reforma agraria y los derechos de la mujer.

El slogan de la reforma agraria fue el disfraz para encubrir la obtención de nuevos beneficios por la familia real y la creación de una oligarquía ligada a ellos y a los intereses agro-industriales de compañías con sede en EE.UU., Europa y, sobre todo, Israel. Es verdad que se distribuyó cierta cantidad de tierra entre los campesinos, pero fueron tierras de mala calidad, poco aptas para el cultivo y gravadas por los intereses del préstamo acordado por los bancos pertenecientes a la familia real, cuya cuantía superaba con creces las posibilidades de los campesinos, lo cual hizo que las cuotas quedaran impagadas y las tierras les fueron confiscadas. Por otro lado, gran número de tierras fueron totalmente excluidas del alcance de la ley, pasando a ser propiedad directa de la familia real, bajo el título de Fundación Pahleví o a manos de compañías extranjeras que las cultivaron con productos destinados al consumo fuera de Irán, por ejemplo, espárragos, alimento completamente desconocido en la dieta iraní. Simultáneamente, productos como la mantequilla comenzaron a escasear en los mercados de Teherán, donde solamente se podía encontrar mantequilla danesa.

Esta destrucción de la economía agraria provocó una despoblación masiva del campo y la emigración forzosa de los campesinos a las ciudades en busca de trabajo. Los viejos terratenientes pasaron a ser especuladores urbanos y comerciantes dedicados a negocios de importación-exportación y, en términos financieros, salieron ganando con la revolución agraria que se suponía iba a repartir las tierras entre los campesinos.

Por lo que respecta a la emancipación de la mujer, fue una campaña destinada más a la publicidad exterior que a otra cosa, ya que los asesores extranjeros del Shah, perfectamente conscientes de los prejuicios occidentales tradicionales respecto a la mujer musulmana, pensaron que con ello harían aparecer al Shah como un monarca ilustrado y benevolente que actuaba para favorecer la condición de las pobres mujeres oprimidas del Irán musulmán. Efectivamente en los años siguientes se produjo un gran cambio en el papel político y social desempeñado por la mujer iraní, pero no en la dirección que ellos esperaban, sino en una mayor toma de conciencia de la manipulación a la que estaban siendo sometidas para tratar de apartarlas de sus raíces religiosas y culturales, lo cual las llevó a una actitud más activa de lucha contra el régimen que las llevó a sufrir grandes abusos, torturas, prisión y muerte a manso del mismo régimen que pretendía emanciparlas.

Los planes de la Casa Blanca para Irán también fueron del agrado de los dirigentes soviéticos que elogió las reformas del Shah y calificó a la oposición islamica de "Agentes del imperialismo" y "retrógrados medievales". Por aquellos días, el Shah en uno de su discursos, dijo:

Los reaccionarios negros (se refería a los musulmanes) son gente que no comprende nada y tienen muy maleas intenciones, sin embargo, los reaccionarios rojos (el partido Tudeh) tiene objetivos claros y, en verdad, mi odio hacia ellos es menor, ellos (los musulmanes) son cien veces más traidores que el partido Tudeh.

Ese tipo de manifestaciones del Shah sirvieron realmente para fortalecer el liderazgo del Imam Jomeiní, ya que facilitaron al pueblo el reconocimiento de su verdadero defensor y guía.