
Las Distintas Dimensiones de ser Mujer
¿El sentimiento de madre está separado al de mujer? ¿Es independiente? ¿Es un complemento?
Una mujer, con un fuerte instinto maternal, ¿es mejor madre y por ello "menos" mujer?
Todas estaremos de acuerdo si decimos que la maternidad significa sacrificio y ternura. Cuando estamos ejerciendo de madre es como si la mujer –en nosotras- quedase relegada. Pero hay muchas mujeres que se niegan a que su condición de mujer pase a segundo término, se rebelan a la maternidad, pues la ven y viven –en lugar como un sacrificio positivo y enriquecedor que las ennoblece- como un sacrificio que anula su libertad.
Otras mujeres no se sienten preparadas para traer hijos al mundo por sentir que es una responsabilidad demasiado grande y una carga económica demasiado pesada. Lo ven todo como una larga lista de obligaciones que no les compensa.
Todos estos son sentimientos egoístas a los que hay que hacer frente y con los que hay que acabar, por nuestro propio bien, si creemos que el ser humano puede y debe desarrollarse en el camino del perfeccionamiento hacia Dios.
Si reconocemos el egoísmo como un defecto que nos impide elevarnos y aceptamos que la maternidad nos "purifica" nos encontraremos en la vía correcta para ejercitar la generosidad .
Antes, la mujer no tenía una personalidad humana independiente, pero ella era el soporte de la familia; ella mantenía el hogar como el refugio seguro y cálido. Gracias a la industrialización -o por culpa de ella- se sacó a las mujeres de sus casas, como una mano de obra barata, "camelándola" en el nombre de la libertad.
La independencia económica ha hecho a la mujer también socialmente independiente. Todo esto ha alterado, y en gran parte beneficiado, en su relación con los demás y con ella misma... pero también es verdad que su humanidad ha sufrido (la ha dejado sola) pues hizo el trueque, de las virtudes que la distinguían del hombre, por las cualidades –que el hombre necesita para enfrentarse con el mundo exterior- para igualarse a él, por ejemplo: la agresividad, la astucia, etc., en nombre de su libertad.
"No voy a sacrificar mi vida por otros..." es la frase más común. Y cuando, en nombre de esa "libertad", ella también quiere salir a la calle a ver qué pasa, quiere salir a trabajar, aunque sea en un trabajo alienante. Ir a fuera a trabajar y ganar dinero, ser independiente económicamente, atrapada como ha sido por el consumismo, es el momento en que la mujer ya no acepta sacrificarse por los suyos, ya no acepta cuidarse del refugio de los suyos, ya no acepta ser la fuente de ternura para los suyos y no acepta ser la educadora paciente que dedica su tiempo a los suyos.
¡Mujer! Conque ingenuidad has cambiado tus preciosos valores por cuatro monedas... ¡Madre, has cambiado tu papel importante de educadora por el de operaria en una fábrica!
Realmente, fue una elección errónea y hoy en día muchas mujeres se lamentan de ello.
La Directora.
(Extraido de revista Kauzar Nº4)